lunes, 8 de junio de 2020

Violencia en popa…







Pedro Vargas Avalos


Cuando las cosas caminan favorablemente, cuando los asuntos marchan bien, solemos decir que todo va “viento en popa”. La frase está convertida en dicho común y proviene de los marineros, quienes cuando venían de España al Nuevo Mundo descubierto por Cristóbal Colon, solían esperar buen tiempo para su travesía, puesto que el viento (que era el motor de la navegación), determinaba la velocidad de su barco y con ello el deseado arribo al lugar que se dirigían.

Si el aire soplaba de la parte trasera del barco o sea la popa, rumbo a la proa que es la parde delantera, se marchaba “viento en popa” que significa, favorablemente. Esa frase pasó al hablar común de la gente y en consecuencia, cuando un asunto avanza, va hacia adelante, se dice que todo marcha “viento en popa”. Lo contrario, cuando el aire va de frente a la proa, se obstruye la marcha y con ello tener buen viaje.

En nuestro país y desde luego en el Estado de Jalisco, las cosas hace tiempo que no marchan viento en popa. Más bien como que el aire choca en la proa y nos impide caminar hacia adelante, llegar felizmente al puerto.




Lo anterior en este caso, y no me refiero al terrible azote del corona virus que nos flagela, lo aplicamos a la seguridad pública y la violencia, plagas ambas que esas si parece que van “viento en popa” para desgracia de la humanidad, en especial de los mexicanos y por lo tanto de los jaliscienses.

Esos dos horribles elementos, cual abominables caballos del apocalipsis, han aparecido en nuestro medio y tal parece que en vez de moderarse aumentan, generando otro temible ingrediente: la desunión de la ciudadanía o más bien dicho, de la población, porque en ese fenómeno de antagonismos se involucra a la adolescencia y a veces hasta la niñez.

Ya arrastraba nuestra nación una secuela cruenta desde los tiempos de Calderón, quien convirtió en guerra lo que antes parecía una habitual disputa de buenos contra resentidos o mal portados. Pero a partir de entonces nuestra apacible marcha patinó y de resbalón en resbalón, ahora parce que de plano se descarriló.

Y la violencia se ha enseñoreado para desgracia de todos. De vez en vez nos llama la atención lo que sucede en tal renglón en el país del norte, el del Tío Sam. Y entretenidos con esas noticias, olvidamos que en casa tenemos el mismo padecimiento.

Eso sucedió exactamente ahora que nos ocupaba el caso del afroamericano George Floyd, muerto por el abuso de la policía estadounidense, el 25 de mayo de 2020 en el vecindario de Powderhorn, en la ciudad de Minneapolis, Minnesota, como resultado del arresto de Floyd por parte de cuatro policías locales. El hecho desató agrias protestas y reacciones incendiarias con fondo racial, a tal grado que el inefable Trump amenazó con echar mano del ejército para reprimir esas manifestaciones. Se dice que, desde los tiempos del asesinato de Martín Luther King, no se había visto semejante violencia en la poderosa nación de las barras y las estrellas.




Pero he aquí, que desde días atrás (el 4 de mayo) en nuestro querido Jalisco, sucedió un hecho incalificable: por no portar el cubrebocas, la policía de Ixtlahuacán de los Membrillos, municipio a un salto de Guadalajara y poco antes de Chapala, arrestó al joven albañil Giovanni López y lo maltrató a tal grado que lo mataron. Así de escueto y descarnado el suceso.

Pero hubo silencio al respecto, lo cual es más que culposo de parte de las autoridades. Y la Fiscalía del Estado abrió la investigación correspondiente hasta que alrededor de un mes después, estallaron los actos de violencia. Y estos fueron exuberantes. Sobre el crimen la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, expresó: "Es inaceptable el uso excesivo de la fuerza y el maltrato a personas por parte de autoridades policiales."

Los medios de comunicación informaron el día 5 de junio sobre las manifestaciones del día anterior: “Protesta y Caos. Marcha vs. Muerte de Giovanni termina con destrozos en Palacio de Gobierno”. (Mural,) “Exigen justicia para Giovanni; estalla violencia.” (El Informador) y agrega este diario: “Demora y omisión judicial y municipal tras muerte de joven” “El Centro tapatío registra una jornada de protestas en las que cientos reclaman por la muerte del joven a manos de  policías.”



Por su lado la prensa nacional dijo entre otras cosas: “Pasadas las 17 horas, los inconformes iniciaron una marcha del Parque Revolución y concluyeron la protesta en Palacio de Gobierno, donde iniciaron los disturbios.” Los jóvenes incendiaron dos patrullas de la policía estatal, realizaron pintas en los muros del inmueble, patearon las puertas, lanzaron diferentes objetos y hacen intentos de prenderles fuego no solo a las cosas sino hasta a los policías presentes, saliendo uno bastante quemado. Hubo muchos detenidos. En pocas palabras, estuvo a punto de” arder Troya.”

            Sobre este tema, el afamado cineasta tapatío Guillermo del Toro, puso en twitter un mensaje en que criticaba que a más de un mes del “asesinato” no hubiera resultados. Y los hechos de protesta prosiguieron el viernes, amenazando con prolongarse por más tiempo. Por su lado el gobernador culpó a fuerzas ajenas al Estado como responsables de las manifestaciones: “intereses construidos desde la ciudad de México, desde los sótanos del poder.” Y aludió directamente al Presidente López Obrador pidiéndole que diga a su partido y a su gente, que ojalá y estén midiendo lo que están haciendo, el daño que están generando al país con este ambiente de confrontación, porque son ellos justamente los que han generado todo esto que estamos viviendo”. Gravísima acusación desde el ángulo que se le vea, que por lo pronto aceleró la violencia de las palabras.

Claro que lo anterior lo negó el Primer mandatario y se sumaron muchas opiniones, comenzando con la del líder senatorial Ricardo Monreal, quien pidió al gobernador Alfaro “actuar con serenidad, responsabilidad y prudencia, no profundizar más las diferencias que tiene con el presidente Andrés Manuel López Obrador ni lanzar señalamientos que no estén basados en pruebas.”

A estas alturas, la prensa nacional y aún internacional se han ocupado de tan lamentables hechos, sucedidos en Jalisco, a tal nivel que compiten con las notas que se han registrado en Estados Unidos y otras partes del mundo por lo del caso de George Floyd.  No cabe duda, la violencia marcha con viento en popa.

Pero eso no debe continuar, y con mayor prontitud y eficacia que como se combate el corona virus, se le debe poner un hasta aquí. El horno no está para bollos y así lo deben entender quienes dirigen los tres órdenes de gobierno, de otra manera se desbordará la furia del pueblo y si eso eso sucede, no habrá políticos que salgan limpios, si es que salen.


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