miércoles, 20 de abril de 2022

José Luis Vivar Ojeda o la novelística como su pasión narrativa

 



 

Fernando G. Castolo*

 

 

Radicado hace varios años en esta Ciudad Guzmán, el veracruzano José Luis Vivar Ojeda ha expuesto sus pasiones artísticas en el cine, la música y la escritura, principalmente. Como buen cinéfilo, colaboró en una serie de exposiciones que alentaban al auditorio a ver y disfrutar de buenos proyectos cinematográficos (la mayoría no eran comerciales), en la Casa del Arte; además, su gusto por el cine llega a tal grado que él mismo ha llevado a la pantalla cortos en los que colabora como guionista y director, obteniendo algunas distinciones que estimularon, en su momento, esta pasión.



 

Como músico es reconocido por sus habilidades en la guitarra, haciendo alarde de su sensibilidad para, inclusive, componer o musicalizar obras poéticas de escritores zapotlenses. En la escritura ha volcado su principal atención en el cuento y la novela, género este último en el que ha dado notables muestras de su capacidad narrativa; baste mencionar su clásico "Niña translúcida" (2009), obra en la que ofrece una interesante continuidad a la épica novela decimonónica "La hija del bandido o los subterráneos del Nevado", de doña Refugio Barragán de Toscano.


Sin embargo, para muchos su mejor proyecto literario es la serie de cuentos reunidos en "Doncella del Palacio" (2005), generando en la colectividad leyendas urbanas como la presencia de vampiros en el conocido inmueble del Palacio de los Olotes.





Claro, para realizar este tipo de historias es necesario empaparse de los temas y dominarlos con la maestría de un erudito a fin de darles ese aire de realismo cohesivo, por lo que es un exigente investigador, escudriñador de archivos e incansable lector.


Una última faceta que ha desarrollado en últimos años es la de comentarista de libros, actividad por la que es reconocido, sobre todo, en la vecina ciudad de Colima, donde ha tenido un foro que le ha permitido desarrollarse en esta actividad cultural.


 Sin embargo, fuera de toda esta parafernalia intelectual, sus energías las ha concentrado en la docencia como académico del Centro Regional de Educación Normal, institución de la que es toda una institución, reconocido como tal por las múltiples generaciones que han pasado por sus cátedras.


En fin, José Luis Vivar Ojeda, al igual que otros notables vecinos de la ciudad, es un artífice de las bellas artes que logran ennoblecer a este rincón geográfico del occidente mexicano.




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