jueves, 17 de noviembre de 2022

Es de sabios cambiar de opinión

 


 

Rafael Martínez Rodríguez

 

 

A poco más de un año en que las administraciones públicas municipales se renovaran con nuevos alcaldes y otras administraciones que refrendaron su voto para continuar con un proyecto político, algunos mandatarios no terminan de establecerse en el poder, pues muchos están con su popularidad por los suelos por su ineficacia a la hora de gobernar, puesto que enfrentan el gran reto de cumplir lo prometido en las elecciones.



La molestia de la ciudadanía cada vez es más creciente con sus presidentes, por la falta de empatía, de apoyos, de soluciones concretas que ayuden a la población a tener mejor calidad de vida, pues muchos mandatarios se quedaron cortos a la hora de gestionar, se quedaron cortos a la hora de resolver incluso problemáticas simples como tapar un bache, suministrar agua o simplemente mantener los parques y los jardines en buen estado.

Los presidentes de reelección sienten el compromiso con sus ciudadanos, están empeñados en hace un buen papel para seguir dando resultados y terminar su gestión como buenos administradores de los recursos públicos, haciendo de la experiencia su arma aliada para enfrentar los retos que cada administración conlleva.


A la hora de gobernar se toman decisiones que siempre llevan consigo repercusiones políticas positivas o negativas, y para tomar las mejores decisiones los Presidentes se allegan de su experiencia, sus conocimientos y de su personal de confianza más cercano, sin embargo en este último, cuando se deposita la confianza en una persona que no es cercano a los ciudadanos, que no es empático con ellos, que no tiene la voluntad para aconsejar al Presidente de manera honesta por encima de sus intereses, entonces estamos ante una mala decisión de los Presidentes el allegarse de personal que en vez de unir, divide al equipo de trabajo.





Un equipo fracturado y polarizado solo es consecuencia de malas decisiones y malos elementos al frente de los puestos de poder, y seguir manteniendo ese personal solo evidencia falta de madurez política, dando pauta a que día con día sea menos llevadero un buen ambiente laboral dentro de las presidencias municipales, conllevando así, a un mal servicio a los ciudadanos, pero ese no es el peor de los males, lo preocupante es que, al estar dividido, las gestiones, la organización, la planeación y las políticas públicas en el municipio solo se traducirán en fracaso tras fracaso.


 Al final el perjudicado por las malas decisiones son los ciudadanos, por lo que, en un acto de verdadera valentía y evolución política, los Presidentes que se encuentren en tales situaciones, hagan caso a su población y cambien su opinión, su decisión, sus argumentos, sus posturas políticas en pro de un mejor municipio libre de personas que opacan el crecimiento y desarrollo.


“El sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca”, dijo Immanuel Kant.





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