jueves, 26 de febrero de 2026

La promesa de coronar a san José en plena cristiada

 


Fernando G. Castolo


Hace cien años la feligresía zapotlense prometió solemnemente coronar la imagen de Señor San José, tan venerada en la comunidad desde 1747. Estamos en pleno conflicto cristero y la muchedumbre invade las tres naves del gran templo parroquial. Ahí, los convocados con rostros asustadizos, desencajados porque no comprenden la situación, rezan y oran por la religión que profesan; una religión que está siendo agredida por el gobierno, con el sustento de que la carta magna respalda estas acciones que atentan contra la libertad de expresión.



Ahí, pues, está el pueblo conmovido, viendo fijamente la imagen josefina, mientras escuchan palabras alentadoras del cura. Ahí también otros sacerdotes y seminaristas se han dado cita. La razón de esta masiva concentración, a puerta cerrada por los temores naturales ante la incertidumbre imperante, es la de expresar un sentimiento, una promesa, una esperanzadora voz, un compromiso general que alivie los corazones contritos reunidos en el sacro alcázar.

Alguien prende la chispa de la emotividad con el argumento de hacer una muy sentida promesa al santo patrono: colocar en sus sienes una corona de oro, como un acto de contrición para que pronto culmine el conflicto que ha puesto a los católicos en franca fragilidad. Todos aplauden, gritan vivas, y los llantos emotivos no se hacen esperar.




El sacerdote Antonio Ochoa Mendoza apresura una composición poética que perpetúe la hermosa intencionalidad de la feligresía: Zapotlán promete solemnemente coronar a la taumaturga imagen de Señor San José… La guerra cristera se prolonga por los próximos tres años y los mayordomos electos para las fiestas finalmente sacan avante su compromiso hasta 1929. Le sigue a este período oscuro de la historia nacional otro más conocido como “segunda cristiada”, en la década de los años treinta.

Finalmente, se aviva la promesa de la coronación hasta el año de 1956 en que, saliendo electa mayordoma doña Estela Sánchez, se promueve ante Su Ilustrísima Garibi Rivera esta bella expresión de los católicos. Las gestiones llegan ante el Santo Pontífice quien autoriza este anhelo salvaguardado en el corazón de todo un pueblo.


La coronación, con corona de oro, de la imagen josefina se verifica, con los usos y costumbres del rito católico, el 22 de octubre de 1957, ante un auditorio que abarrotó el recinto parroquial, igual que en aquel año de 1926. Ahora los rostros eran expresivos y lloraban de felicidad. Las campanas al vuelo elevan el sonido de sus bronces como una oración al cielo.


*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.



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