miércoles, 11 de febrero de 2026

Hablar de lengua

 



Rosa Mata


Me sorprende lo fácil que es pasar por alto las maravillas de la cotidianidad. Los amaneceres y los atardeceres pasan desapercibidos solo algunos días, pero existe algo omnipresente –y me atrevo a decir, omnipotente– que casi nunca recibe la atención que nos merece: la lengua.


Las matemáticas y la lengua son los dos pilares de la educación básica –al menos lo eran durante mi etapa de formación–. Aunque, si lo pensamos un poco, la enseñanza no se centra en la lengua, sino en la gramática de una lengua determinada. Por otro lado, los vestigios del positivismo mexicano nos hicieron creer, desde la etapa formativa, que las matemáticas serían el centro de nuestra cotidianidad, que sin tablas de multiplicar y la capacidad para realizar operaciones matemáticas no seríamos aptos para enfrentar la realidad, como consecuencia, se valoran más aquellas profesiones que requieren del uso y dominio de los números.

El análisis de la valoración de algunas profesiones sobre otras es sumamente interesante, sin embargo, no es lo que motiva este texto, la pregunta motivadora de estas líneas, misma que espera lograr que el lector se detenga un momento a reflexionar, es la siguiente: ¿Realmente las matemáticas son el centro de nuestra cotidianidad, o solo hemos dejado de lado la reflexión sobre la omnipresencia de la lengua?

En el libro Conversation Analysis de Rebeca Clift se lee una cita que impacta en la concepción sobre la lengua y su papel en la cotidianidad: “Ante todas las investigaciones sobre los misterios de nuestra existencia, ya sean basadas en lo metafísico, físico o biológico, existe un hecho indisputable: cada uno de nosotros existe porque, en algún momento del pasado, nuestros padres se conocieron y entablaron una conversación. Así que debemos nuestra mera existencia a la conversación; realizamos nuestras vidas a través de ella, construyendo familias, sociedades y civilizaciones” (Traducción de Ariel Vázquez).




Si bien, la autora enfatiza en la conversación, la lengua, entendida como el sistema de signos aceptado y compartido por una comunidad, es el instrumento con el que construimos familias, sociedades y civilizaciones, incluso es el instrumento mediante el cual obtenemos nuestra individualidad; tanto en el ámbito legal como en el religioso, la unión entre dos personas que da como resultado el inicio de una familia se realiza mediante la lengua, es también a través de la lengua que somos nombrados en distintos rituales. Con la lengua nombramos, condenamos, liberamos, juramos, perdonamos, amamos, odiamos; con y mediante la lengua vivimos.

La presencia, e influencia, de la lengua en nuestro día a día la convierte en un tema digno de reflexión, de conversación. “Hablar de lengua” es un proyecto de divulgación lingüística que busca presentar a la población en general reflexiones sobre la lengua y todo lo que acontece a su alrededor: la relación entre lenguas, lengua y sociedad, lengua y educación, política y lengua, lengua y cognición y un largo etcétera de fenómenos lingüísticos presentes en la cotidianidad, mismos que solemos pasar por alto.


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