El
Volcán
Para garantizar el cumplimiento de la normatividad ambiental vigente y fortalecer el cuidado del medio ambiente, el Gobierno de Jalisco a través de la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (PROEPA), proyecta aumentar las acciones de inspección y vigilancia, así como la emisión de recomendaciones en materia ambiental.
Como
parte del plan anual 2026 de operación de PROEPA, se estima realizar
mil visitas de inspección, 120 recorridos de vigilancia, 600
procedimientos administrativos instaurados y 300 clausuras, lo que
representa un fortalecimiento respecto al 2025.
El
Acuerdo Reparatorio en Los Laureles, presenta un avance de 30 por
ciento y Coyula-Matatlán presenta avance de 10 por ciento, con
acciones a cargo de la empresa CAABSA para garantizar la reparación
del daño ambiental.
Paola
Bauche Petersen, Secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo
Territorial (SEMADET), destacó que la coordinación entre los tres
niveles de gobierno es indispensable para obtener buenos resultados y
vigilar el cumplimiento de la legislación ambiental.
“Lo
que hemos estado haciendo desde el principio de esta Administración,
con el Procurador Iker Frangie, es un trabajo muy de la mano PROEPA y
SEMADET, para poder sacar adelante las competencias que tenemos, ya
que nuestras funciones son complementarias”, apuntó Bauche
Petersen.
PROEPA
cerró 2025 con 655 visitas de inspección, 99 recorridos de
vigilancia, 466 procedimientos administrativos instaurados, 376
resoluciones administrativas emitidas, 178 clausuras impuestas, 374
denuncias populares recibidas, de las cuales, 241 fueron competencia
de PROEPA, todas atendidas, y 133 fueron derivadas a otros órdenes
de gobierno.
Iker
Frangie Martínez Gallardo, titular de PROEPA, informó que este año
se contrataron diez personas más, quienes apoyarán en las acciones
administrativas, técnicas y de seguimiento dentro de las direcciones
operativa, jurídica y planeación de esta Procuraduría.
Se
prevé otorgar capacitaciones a municipios y efectuar visitas de
inspección en concurrencia con otros órdenes de gobierno para
garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental.
“Hemos
tenido muchísimo acercamiento de empresas, de Ayuntamientos y de
diversas autoridades, a fin de regularizar su situación ambiental,
lo cual es el fin práctico que se pretende. Si bien los
procedimientos administrativos en forma de juicio que hace la
Procuraduría, derivaría en sanciones económicas, lo más
importante es que se acerquen y regularicen su situación ambiental”,
añadió el Procurador.
En
el caso de Los Laureles, Frangie Gallardo detalló las acciones y sus
avances, como la conformación de taludes y terrazas, que se
encuentra al 50 por ciento, permitiendo el inicio de los trabajos de
cobertura final a partir de marzo de este año.
La
malla perimetral que protege el sitio contra ingresos no autorizados
está completamente terminada, y esta acción previene la presencia
de fauna dentro del sitio.
Además,
el suministro de tendido eléctrico se encuentra al 100 por ciento,
Adicionalmente, se instalaron 117 luminarias autónomas en todo el
perímetro del sitio, mejorando la seguridad y supervisión las 24
horas del día.
Iker
Frangie agregó que durante febrero quedará completamente instalada
la planta fotovoltaica, que alimentará la totalidad de los equipos
de bombeo de lixiviados, así como los servicios generales y áreas
de servicio y administrativas.
Los
Laureles no solo dejará de contaminar por escurrimientos de
lixiviados, sino que su tratamiento dentro del sitio será con
energías limpias.
Se
cuenta con 100 por ciento del material para la habilitación del
cárcamo de almacenamiento de lixiviados, el cual presenta un avance
del diez por ciento, y se proyecta comenzar a emplearlo durante mayo
de este año.
Subrayó que el desmantelamiento de la antigua planta de separación presenta 95 por ciento, y sólo requiere el retiro de material restante y limpieza final. Se han realizado trabajos de limpieza en todo el sitio y se rehabilitaron las oficinas como espacio de trabajo y administración.
Bauche Petersen agregó que Los Laureles representa uno de los pasivos ambientales más complejos del Área Metropolitana de Guadalajara, no sólo por la disposición inadecuada de residuos, sino por sus impactos acumulados en suelo, agua, aire, biodiversidad y comunidades cercanas.
“Al remediar un sitio no estamos tratando de tapar o enterrar ni ocultar un problema. Esta remediación implica estabilizar el sitio, controlar lixiviados, manejar biogás, restaurar coberturas, prevenir incendios y reducir riesgos a la salud y a los ecosistemas”, concluyó la titular de SEMADET.

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