lunes, 23 de febrero de 2026

Ciudad desierta

 



Fernando G. Castolo*


La incertidumbre y la especulación son los enemigos a vencer en medio de un panorama asistido de fragilidades emocionales. La Ciudad desierta está atenta a los comunicados oficiales que se presentan como oleajes. Algunas noticias elevan sus aguas borrascosas a niveles temerosos; en cambio, mar adentro, existen las bellas ondinas que se tornan esperanzadoras en aguas apacibles. La Ciudad desierta, por recomendaciones de la autoridad, se encuentra amodorrada, aflojerada, después de un sueño perturbador, psicosis que permea en los pensamientos del común poblacional. A veces la imaginación supera realidades.



Las redes sociales son herramientas facilitadoras en ese ejercicio emocional. Hemos perdido lo esencial en lo cotidiano y nos sometemos a episodios eventuales que nos ponen en zozobra. La Ciudad desierta está encerrada en su intranquilidad manifiesta en las mismas redes sociales. Todos estamos expectantes frente a las novedades que vemos y leemos de forma constante. La Ciudad desierta está deprimida ante las circunstancias imperantes en una atmósfera trémula en la que estamos absortos.




¿Qué nos queda ante este desarme de sentimientos y sensibilidades? Solamente aspirar a recobrar nuestra dimensión humanizada, con una inspiración siempre trascendente. Debemos de explorar qué hay más allá de esta Ciudad desierta, de quienes la habitamos y la deseamos despierta.


* Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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