viernes, 20 de febrero de 2026

Las lenguas maternas, el centro de la multiculturalidad



Ariana García


El 21 de febrero es el Día Internacional de la Lengua Materna, día que fue aprobado en la Conferencia General de la UNESCO en 1999. Desde el año 2000, la conmemoración de este día se ha hecho presente alrededor del mundo, y da una particular importancia a las lenguas originarias, a las lenguas indígenas.



La lengua materna es la primera lengua que aprende una persona, aquella con la que entiende el mundo, con la que se explica a sí mismo y a los demás. La importancia de una lengua, de un idioma, para un individuo o para una sociedad, radica, entre muchas otras cosas, en que representa el instrumento con el cual nos comunicamos, pero no sólo eso, es también el instrumento con el que entendemos y significamos el mundo. Sin una lengua, el mundo estaría vacío, no tendría significado ni sentido, sería un mundo muerto.

Y es precisamente por el término muerte aplicado a las lenguas, que surgió esta iniciativa de conmemorar el día de la lengua materna, para dar a conocer la importancia del respeto a la diversidad lingüística, pues vivimos en un mundo que, siendo multilingüístico, es multicultural también. Nuestro país es uno de los países con mayor diversidad lingüística y cultural, se hablan 69 lenguas distintas, entre ellas el español. Las otras 68 corresponden a los pueblos indígenas.





De acuerdo con la Secretaría de Cultura, el 60% de las lenguas indígenas en México está en riesgo de desaparecer. ¿Por qué? Aquí comenzó con la colonización. Un grupo de hispanohablantes, con el pretexto institucional de evangelizar a los pobladores de las Américas, trajo consigo una cultura distinta, una lengua distinta. Pero eso no habría sido problema para la permanencia de las culturas y de las lenguas que en este territorio había si no hubieran prohibido a sus pobladores mantenerlas. Poco a poco, a fuerza de armas, muchas lenguas y culturas originarias se fueron disminuyendo hasta desvanecerse, y otras se perdieron completamente.

En el país, como en otros lugares del mundo, otros fenómenos como la marginación social y la globalización ponen en desventaja a las poblaciones vulnerables, llevando al desplazamiento y al olvido de las lenguas y las culturas. Las comunidades indígenas u originarias han sido siempre las que más desventajas han tenido, sobre todo en el plano económico. El que los padres hablantes de una lengua originaria decidan que sus hijos la dejen de hablar para que “tengan más oportunidades de avanzar”, es sólo uno de los indicadores que llevan a la extinción de las lenguas. Menos hablantes, menos uso del idioma, de la cultura, con todas las costumbres, formas de vida, concepciones del mundo, explicaciones de la existencia.





No es un problema sencillo, las oportunidades tienen que ser para todos. En un país como México, con la enorme diversidad lingüística que aún existe, y que esperemos que siga existiendo, el reto es mayor. Es importante saber que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), “las personas que hablan una lengua indígena tienen derecho a usarla para realizar todas sus actividades sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas en forma oral y escrita, sin restricciones en el ámbito público o privado”. Los esfuerzos que se han hecho desde las instituciones gubernamentales han sido buenos, pero hace falta mucho más.

La importancia de tomar en cuenta esta situación en nuestro ámbito regional cobra mayor relevancia cuando nos damos cuenta que la diversidad lingüística y cultural es grande. En el Sur de Jalisco está la presencia del náhuatl, por ejemplo, sobre todo en la región de Tuxpan. En los últimos años, la actividad agroindustrial ha generado un fenómeno de migración, en donde han crecido las comunidades de pueblos originarios provenientes de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y otros estados del sur de la república. La región está enriquecida lingüísticamente, por ende, multiculuralmente.

Este 21 de febrero podría ser una excusa para dar un vistazo a esta diversidad, enterarnos de cuántas lenguas están conviviendo es esta zona, conocerlas un poco y abrirnos a la posibilidad de otros mundos, enriquecernos lingüística y culturalmente. Quizá con esta pequeña acción aportemos al fortalecimiento de la multiculturalidad y de paso a mantener las lenguas originarias que se encuentran tan vulnerables.



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