Fernando G. Castolo
Ah,
caray, qué bonita es mi tierra… Esta tierra llena de las más
conmovedoras verduras, perfiladas por las sierras que flanquean el
valle anchuroso, dominado por un volcán que se eleva hasta este
cielo limpio, sin turbiones, que extasían el horizonte que,
primoroso, se refleja en la laguna. Sí, bien lo decía mi paisano
Juan José, el clima es benevolente y por eso es que mucha gente
busca vivir aquí. En esta tierra nací hace 99 años.
Fui el
primogénito de Agustín Fuentes, de oficio filarmónico, y de Tomasa
Gasson, mi querida Tommy, nativa de Chihuahua. De ambos embebí
sensibilidades que formaron mi carácter y mi vocación. En esta
Ciudad Guzmán, antigua Zapotlán el Grande, forjé mis sueños
mientras cursaba los estudios primarios y secundarios.
Por
cierto, compañero mío fue mi gran amigo León Elizondo quien,
siendo Presidente Municipal, me distinguió como hijo ilustre de esta
mi tierra. Realmente me conmueve pensarlo porque ello me ha
significado mucho en mi carrera.
Cuando terminé la secundaria
me trasladé a Guadalajara para continuar mis estudios de
bachillerato, los que interrumpí para irme a la Ciudad de México a
buscar la forma de darle un sentido a la vida, la fortuna y el éxito
que todo buen provinciano busca en la gran capital. Ahí, y gracias a
un amigo, me relacioné con los miembros del Mariachi Vargas, cuasi
paisanos míos, quienes me dieron la oportunidad de integrarme a
ellos en calidad de violinista. Eso, amigos, me garantizó un
sustento seguro para vivir dignamente.
Qué curioso, estos del
mariachi tocaban la música que siempre escuché en los fandangos de
mi pueblo y, sin embargo, era algo en lo que nunca reparé, quizá,
ahora lo pienso, porque la inspiración en mi familia siempre fue el
tío Aurelio, quien desarrolló una carrera pletórica en el mundo
como violinista… Sí, mi padre fijó su atención en ello y, por
eso, encauzó mi educación en torno al violín. Claro que era bueno
tocando ese instrumento, pero lo que más me atraía eran los
sonidos, esos cautivadores sonidos que no lograban evocar emociones
por sí solos.
Ciertamente el mariachi es festivo, pero
solamente servía para acompañar a los artistas del momento. Me
involucré a tal grado en eso que, metiendo mi cuchara, impulsé que
mis compañeros se prepararan para leer partituras, dado que en sus
modos líricos olvidaban a cada rato los ritmos y las frecuencias
sonoras.
El resultado ya lo saben ustedes, el mariachi
adquirió una dimensión sinfónica, más espectacular, que ha
resultado en un orgullo nacional, sabiendo que nuestra música es
capaz de despertar emociones y conmover corazones con un efecto
universal. Confieso que esto no lo hice sólo, no, mucha gente se
involucró a fin de darle disciplina a la interpretación. Cuando
esto se logró, entonces me empecé a ensayar como compositor, claro,
ayudado por entrañables amigos con los que compartí estas
intencionalidades: Rubén Méndez, Alberto Cervantes, Rafael Cárdenas
y Mario Molina. De esa complicidad salieron hermosas canciones que
hoy son un referente mundial. Sí, me emociona pensarlo. Un buen día
retorné a mi tierra.
Entonces, me enamoré de una muchacha:
Evangelina. Yo, todo desgarbado, se me hacía imposible aspirar a
algo tan hermoso. Pasó el tiempo y, cuando quise iniciar mi
conquista, la miré saliendo del Santuario del brazo del que en ese
momento se había convertido en su esposo. La vi fijamente, pero ella
pasó a mi lado sin siquiera mirarme, así nació esa
plegaria-reclamo que es “Cien años”… ¡Ah, por cierto, hoy
cumplo de cien años! A pesar de estos descalabros en la vida, soy
feliz. ¿El éxito?, no lo sé; solamente sé que hice lo que debía
de hacer.
Hoy soy un costal de carne y huesos que deambula por
los rincones, de forma anónima, porque me agrada ser uno más. Nunca
aspiré a la fama y, si en momento determinado la tuve, creo que no
le di la menor importancia.
Aún así, agradezco como siempre
el gesto de sus amables distinciones, del todo inmerecidas, pero que
me alientan para seguir adelante… Hoy estoy en Zapotlán, entre
todos ustedes; miren, acaso no es bonita mi tierra, ¡qué caray!

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