jueves, 19 de mayo de 2022

Homenaje oficial al ilustre abogado don José de Jesús Próspero Jiménez Ulloa


  

Fernando G. Castolo

 

 

El notable abogado don José de Jesús Próspero Jiménez Ulloa, nació en Juchipila, Zacatecas, hacia el año de 1827, hijo del matrimonio formado por don Dionisio Jiménez Bañuelos y doña María Ignacia Ulloa Basulto.



Muy joven se avecindó en la antigua Zapotlán, donde conoció a la que se convertirá en su esposa, doña María de Jesús Urzúa Rojas, hija del rico terrateniente don José María Félix Ramón de Jesús Urzúa Barragán (quien fuera Presidente Municipal en 1845 y mayordomo de la función josefina en 1858).


Los esponsales se verificaron en la parroquia principal la mañana del 23 de octubre de 1863, para después llevarse a cabo el matrimonio civil y el respectivo banquete en la casa-habitación del distinguido abogado, residencia ubicada en la esquina de las calles San Antonio y Artes (hoy, Federico del Toro y José Rolón, respectivamente).


 El feliz matrimonio tuvo varios hijos, de los cuales hemos encontrado el registro de once: José Leopoldo Reimundo, Salvador Gregorio de San Antonio, María Concepción Clementina, María Juana, Felipa, Jesús Manuel, Carlota de Jesús, Roberto Alejo de Jesús, María Nemesia Quintina, María Guadalupe Prisca de Jesús y María Eustacia Jiménez Urzúa.





De los que no hemos localizado su partida de nacimiento son de: Luis Jesús, José de Jesús Emmanuel, María de las Mercedes Carlos de Jesús, Arnulfo y Juana Constanza de Jesús Jiménez Urzúa; esta última, por cierto, fue la madre del notable escritor y diplomático Guillermo Jiménez.


Don José de Jesús Próspero Jiménez Ulloa, seguramente mostró amplias actitudes para el desempeño de su profesión, por lo que fungió como asesor de varios alcaldes en turno (entre 1889 y 1891), llegando a ostentar él mismo la alta responsabilidad en las riendas del Gobierno Municipal en el año de 1864.


Además, fue un excelente colaborador en las obras pías que los párrocos impulsaron en beneficio de la ciudad, siendo Presidente de la Sociedad Josefina, bajo la cual se aventajaron los trabajos constructivos de la hoy Santa Iglesia Catedral.





Tuvo la oportunidad de encabezar en dos ocasiones la mayordomía de las rumbosas solemnidades juramentadas en honor a Señor San José: en 1885 y 1893. Al nacer su célebre nieto le cobijó con el cariño y la responsabilidad de un padre, y el propio Guillermo le reconocía como tal, dedicándole muy sentidas líneas en la bella prosa de dos de sus más elogiadas obras: "Constanza" (1921) y "Zapotlán" (1940).


El abogado, considerado un verdadero patriarca en la población, por su palabra siempre sensata, por su pulcritud en el ademán y por su calidad humana, fallecería a los 96 años en la Navidad de 1923. Sus restos humanos reposan sobre la vía de San José en el interior del Panteón Hidalgo de Zapotlán.


Legó varios escritos que denotan la delicadeza de su personalidad, como aquel que dedica al Cura don Silviano Carrillo y Cárdenas con motivo de un homenaje que le tributó la feligresía a finales del siglo XIX.


Hoy, el pueblo y gobierno de Zapotlán el Grande obsequian un tributo de distinción a este notable personaje, al otorgarle la categoría oficial de "Hijo Adoptivo Distinguido", a la vez que instalan su fotografía en la Galería de Presidentes, al interior de la Sala de Ayuntamiento del Palacio de Gobierno. ¡Loor eterno a quien supo darle un sentido de trascendencia a Zapotlán, en los inciertos tiempos de la segunda mitad del inestable período decimonónico!




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