martes, 9 de junio de 2026

Timotea Ubiarco: la mujer indígena que fomentó el arte pictórico en Zapotlán

 



Fernando G. Castolo*


En el muro de la nave norte del templo parroquial de El Sagrario aún es posible admirar, aunque pase casi desapercibida por la feligresía que visita el recinto religioso, una de las reliquias mejor conservadas de la antigua y católica Zapotlán el Grande. Se trata de un lienzo pintado al óleo en que se representa a la Virgen de Guadalupe.



El recordado Padre José Manuel de Jesús Munguía Vázquez comentaba que el cuadro lo mandó realizar y que le tardaron mucho en entregárselo. Decía, a manera de broma, que casi se lo comen las ratas porque estuvo mucho tiempo el lienzo tirado y olvidado en un rincón de la casa de la pintora. Sí, la señorita Timotea Ubiarco Robles, activa mujer de todas las asociaciones pías, fue la elegida por el Padre Munguía para hacer esta hermosa réplica de uno de los iconos nacionales.

Mucho se ha comentado que esta señorita era una artesana de loza de barro, la que pintaba con vistosas decoraciones y vendía en el mercado. Es probable que haya iniciado sus atributos artísticos en ese oficio, pero lo cierto es que no se trataba de una mujer improvisada.





En los años treinta del pasado siglo Timotea aperturo su propia Escuela de Pintura y, ello, habla de su gran capacidad para enseñar técnicas. Timotea Ubiarco nació el 10 de febrero de 1888 y, junto con su hermana Desideria, fue mayordoma de la función a Señor San José en el año de 1965. Fue hermana, igualmente, del santo mártir cristero Tranquilino Ubiarco Robles, muerto vilmente en Tepatitlán, cuya devoción se promueve en el propio templo parroquial. Ahí, custodiando la imagen de este santo sacerdote, está la exquisita pintura de Nuestra Señora de Guadalupe, debida al pincel de una mujer indígena que fomentó el arte pictórico en nuestra comunidad.


*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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