Víctor
Hugo Prado
La crítica al poder es cada vez más insoportable por los poderosos. Cuestionar obras, costos, relaciones, contratos, excesos de autoridad, trayectorias oscuras, nepotismo, corrupción, influencias o presencia en las instituciones de organizaciones del crimen organizado, ya no tienen cabida. Tampoco se puede hacer mofa de tropelías y abusos, reírse de quien gobierna cuando se pone en duda la cabalidad moral y técnica. Prueba de ello, ahí están al menos cinco casos:

