Salvador Encarnación
Un pueblo que canta/ Historia del Orfeón Proa, es un libro en pequeño formato escrito por el cronista de Autlán de Navarro, Guillermo Tovar Vázquez. Ahí narra la historia de un cuasi milagro en la cultura de esa ciudad alejada de Guadalajara y con una deficiente, por aquellos tiempos, vía de comunicación.
El presidente municipal Francisco Espinoza Sánchez, oriundo de Guadalajara, llegó a la ciudad de Autlán por motivos de un conflicto electoral. El autor cita a El tigre nunca pierde sus manchas de Gabriel Lima Vázquez: “…el partido Acción Nacional había obtenido el triunfo en las urnas, mismo que fue escamoteado por la maquinaria electoral priista. Ante los reclamos de los panistas y en lo que sería un antecedente de las famosas concertacesiones, se le “concedió” al PAN la presidencia del municipio de El Grullo y Autlán pasó a ser gobernado por un Consejo Municipal, encabezado por Espinoza Sánchez”.
Entre las actividades realizadas por este presidente municipal, aparte de las administrativas, fue organizar el área de cultura, ahí surgió el Grupo Cultural PROA, con fecha de inicio el 17 de marzo de 1949. Las actividades de este grupo abarcaron hasta el año de 1953; se informa.
Este libro que se comenta es el resultado de entrevistas hechas por Tovar Vázquez a los participantes de ese grupo. En ellas se recuerda que asistieron a Autlán en esa época: pintores, literatos, músicos, periodistas de la revista LIFE en Español y el dramaturgo Hernán de Sandozequi, son de citar de este último sus actuaciones en Alma jarocha (1937) y El niño y la niebla (1953).
Como antecedentes al movimiento cultural se citan el cine Aurora donde se pasaban películas de calidad y se utilizaba también para las representaciones teatrales. Los argumentos los extraían de libros que prestaba la señora Sara Chávez, madre del escritor Antonio Alatorre. En el aspecto musical, apoyaba Eufrosino Hernández, padre del organista y compositor Hermilio Hernández. Una entrevistada recordó Las Posadas [Navidad] de aquellos tiempos, citó la zarzuela Las lejanas provincias y, otra, De largas jornadas: “De largas jornadas/ rendidos llegamos/ así lo imploramos/ para descansar”. Estos breves datos son de suma importancia para un estudio posterior del teatro religioso-popular en la zona.
La sección del Orfeón Proa, sostiene el libro, nació a iniciativa de Espinosa Sánchez quien en su juventud había sido parte del Colegio de Infantes de la Catedral de Guadalajara en donde llegó a ser solista contralto. En la Escuela Normal de Música fue alumno de José Rolón. “…no fue necesaria una campaña de publicidad sino que se hizo de boca en boca, comenzando con los integrantes del Grupo Cultural Proa”.
El orfeón no surge de tierra árida. Existía en Autlán una tradición para cantar. Cito: «Bertha Orozco recuerda que el canto era una costumbre extendida en el pueblo: “aquí en Autlán, yo me acuerdo que nos sentábamos las del barrio afuera de la casa en la banqueta todas las noches, así se usaba en todo el pueblo y cantábamos”». Y letras más delante se reafirma: “…aquí la gente era muy cantadora, …”.
Como es de esperarse, el pequeño libro de 56 páginas, la mitad está dedicada al Orfeón Proa. Lo formaron, aparte de personas del grupo cultural, otras personas que quisieron hacerlo, cumpliendo el requisito de la voz. Los ensayos eran de lunes a viernes. entre su repertorio estaba: “Aloha, aloha, Adiós Mariquita linda, de Marcos A. Jiménez; Voló la paloma; Paloma blanca; Peregrina, la Serenata de Tosselli e, incluso, la marcha Viva Autlán…”
Los lugares donde se presentó el Orfeón Proa fue: Teatro Mutualista de Autlán, Sayula, Teatro Degollado (en dos ocasiones), Ameca, San Martín Hidalgo “A esta población fueron invitados por el periodista Manuel Gómez Gutiérrez, “Magog”, originario de San Martín y que ganó notoriedad, entre otras cosas, por haber sido quien impuso el mote de Chivas al Club Deportivo Guadalajara”.
El culmen de las presentaciones fue una gira que hizo el Orfeón a la Ciudad de México. El libro detalla las peripecias que se tuvieron que sortear para que el Orfeón se presentara en Bellas Artes. Desde los alojamientos, los costos y las políticas: “…que se omita por completo el hecho de que el director es presidente municipal de Autlán, para evitar cualquier relación de la gira con cuestiones políticas”.
El Orfeón Proa de Autlán se presentó en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de las Bellas Artes el día sábado 9 de febrero. El domingo 10 cantaron en la Basílica de Guadalupe y en La Hora Nacional, radio. Lunes 11 de febrero, segundo concierto en la Sala Manuel M. Ponce. Martes 12 de febrero, grabación de cuatro discos en los estudios de radio XEX, “…para ser regalados a William O’Dwyer, el embajador de Estados Unidos en México”. Por la noche concierto en el Conservatorio Nacional de Música. Último: el 14 de febrero concierto en Los Pinos ante el presidente Miguel Alemán.
El libro aporta fotografías del Orfeón, así como de la publicidad. Se incluyen los programas con el repertorio, así como comentarios a la gira. Prácticamente el libro cierra con los nombres de los autlenses que fueron parte de la organización coral.
El regreso de Espinoza Sánchez a Guadalajara para seguir su carrera política fue la primera razón de que se concluyeran los trabajos del Orfeón. En otros lugares formó parte de grupos culturales: “…en Guadalajara (Grupo Índice), y en Ciudad Guzmán (Grupo Cervantes Saavedra) …” Años después, 1988, Espinoza recibe el Premio Jalisco.
Este libro revolara el trabajo cultural de Francisco Espinoza Sánchez, conocido por sus amigos como “Pancho Corcheas”, al igual que la de los autlenses que respondieron a su convocatoria y juntos, hicieron una proeza cultural.
La
cuentista Lola Vidrio, al reseñar un concierto en el Teatro
Degollado, escribió: “…hacen creer en uno el amor a la vida, el
amor a lo grande, a lo hermoso”.

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