Salvador Encarnación
Actúa como si no supiera leer o como dice la Chimoltrufia: “¡Así como digo una cosa, digo la otra!”, en esas aguas turbias se ha movido la gobernadora de Chihuahua conocida como Maru Campos. Se le acusa de permitir (o de ignorar), sin la autorización de Ley, la presencia de agentes de la CIA en el territorio que gobierna. Y ya. Ella, para esquivar la responsabilidad sostiene que trabaja en contra del narco en su Estado, que es una perseguida política, entre otras cosas.
Regresaban en convoy —así narraron los acontecimientos—, cinco vehículos de un operativo, el 19 de abril de este año, cuando un vehículo se desbarrancó y, por desgracia, perdieron la vida cuatro personas: dos agentes de la CIA (se informó después) y dos funcionarios mexicanos. Al investigar a las dos personas extranjeras fallecidas, uno ingresó al país como visitante y el otro, con pasaporte diplomático. Los mexicanos eran el director local de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera Cervantes y su escolta, Manuel Méndez.
La señora Campos asistió al homenaje que les rindieron en Chihuahua a los dos funcionarios mexicanos fallecidos en el accidente. Vestida de negro como marca el protocolo más lentes oscuros, sostuvo en referencia a Oseguera: “Por eso hoy, Chihuahua y todos los chihuahuenses le debemos gratitud. Una gratitud que no cabe en protocolos ni en formas oficiales” (El Universal).
Apenas pasados unos días, “todavía calientito el difunto” asegura la conseja popular, cuando la encargada de la investigación del caso, Wendy Paola Chávez Villanueva sostuvo que Oseguera Cervantes, era el “único que tuvo contacto con ellos y sabía el motivo de su presencia” (Proceso). En otras palabras, el culpable fue el muerto.
En defensa de la gobernadora se han dicho muchas cosas. Su lucha en contra del narco, el desmantelamiento de un narcolaboratorio, sus esfuerzos por lograr la paz… Todo eso está obligada a hacerlo, para eso pidió el voto. No es una gracia de su parte, es su obligación. Pero que no se olvide: todo dentro de la Ley.
A su defensa han acudido los políticos de su partido. Y ya. No ha pasado nada.
La señora gobernadora fue citada por la Fiscalía General de la República (FGR) de Chihuahua, en calidad de testigo. Acudió, sí, pero a la de la Ciudad de México y no declaró nada. Se hizo acompañar por los dirigentes de su partido y desde la Fiscalía improvisaron una rueda de prensa que más parecía un mitin. Ella entregó solo un documento a las oficinas. “Maru Campos convierte en un mitin su comparecencia en la Fiscalía…” cabeceó el periódico El País.
Cuatro vidas se perdieron y no se han informado los resultados del operativo: personas detenidas, cantidad de droga incautada, armas, dinero, nombre del propietario del terreno. La prensa sólo ha difundida unas fotografías de un “laboratorio” que aparenta haber estado fuera de uso desde hace años.
Para los políticos todo gira en la siguiente elección. Chihuahua ahora gobernada por el PAN, apunta, según las encuestas, a un lejano segundo lugar. Se le ha adelantado MORENA con el primer sitio, en tercero el PRI y en cuarto, MC. Pero son encuestas. Habrá que esperar las de junio, ya en puerta, para ver qué partido ha sido el más afectado por el caso Chihuahua. Por esta razón no se anotaron los porcentajes de cada partido.
En tanto, la señora gobernadora le abona más al enredo. Como dice una cosa, otro día dice otra.
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