Víctor Hugo Prado
Yo,
señores, soy de Zapotlán el Grande. Un pueblo que de tan grande nos lo hicieron
Ciudad Guzmán hace cien años. Pero nosotros seguimos siendo tan pueblo que
todavía le decimos Zapotlán. Es un valle redondo de maíz, un circo de montañas
sin más adorno que su buen temperamento, un cielo azul y una laguna que viene y
se va como un delgado sueño. Ese es el texto De memoria y olvido, con el que Juan José Arreola inicia su libro
Confabulario, impecable y notable despliegue de temas y estilos.












