Alan
Arenas
Muchas
madres nos decían «calladito te ves más bonito» cuando hablábamos cosas, que
para ellas no eran correctas y fuimos creciendo sin decir nada ni opinar nada
en contra de la autoridad que representaba las madres de familia; por
desgracia, esta sentencia penetro hasta el tuétano del pensamiento social. Nos hemos acostumbrado a callar porque hablar
algo que no estemos de acuerdo ante una autoridad, nos vemos mal. Estamos fuera del cuadrante
del visto bueno de la sociedad porque no estamos acostumbrados a recibir una
crítica a dialogar.







