domingo, 24 de mayo de 2026

Los jaliscienses de mayo: mexicanidad de excelencia

 



Pedro Vargas Avalos


Estamos por terminar el mes de mayo, la época de las flores y el espíritu donairoso. La treintena está plagada de efemérides de sumo interés para los mexicanos; sin embargo, un aspecto que reviste importancia especial para los jaliscienses es la pléyade de paisanos nuestros que destacaron en variadas actividades, desde la política, la literatura, las destrezas, lo artístico, el periodismo y lo patriótico. La jalisciensitud en su cúspide.



Si comenzamos por hacer una revisión de las celebridades que nacieron en esta estación primaveral, cuando el sol refulge con esplendor y la alegría brota a raudales, nos detendríamos en dos cumbres de las letras: Juan Rulfo y Agustín Yáñez.


Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaino, vino al mundo -16 de mayo de 1917- en el antiguo Tzaulán, (Sayula) aunque él siempre se dijo oriundo del cercano San Gabriel. Es autor de El llano en llamas (1953) y Pedro Páramo (1955), así como del guion cinematográfico El Gallo de Oro, llevado a la pantalla grande por el director Roberto Gavaldón -en 1964- con las extraordinarias actuaciones del sobresaliente Ignacio López Tarso, la guapa Lucha Villa y el recio Narciso Busquets. Talpa fue otro éxito cinematográfico (1956) basado en el cuento rulfiano de ese nombre: en esa cinta lució el actor nativo de Tala, Víctor Manuel Mendoza. La obra de Juan Rulfo es trascendente y admirada en todo el mundo. En Jalisco deberían impulsarse las letras creando los certámenes literarios “Rulfianos” que serían, con base en México y particularmente nuestro terruño, lo que el premio Cervantes español es para Latinoamérica.


Otro enorme escritor tapatío lo fue Agustín Yáñez, nacido el 4 de mayo de 1904 en el barrio del Santuario de la Perla de Occidente. Su estilo es de un sabor inconfundiblemente jalisciense. Descripciones, costumbres y refranes de nuestra gente lo caracterizan. Su destreza en el manejo de las letras es sencillamente genial. El crítico guadalajarense Emmanuel Carballo, nos dice: "Yáñez encuentra su mundo y se encuentra a sí mismo... La provincia nos abastece de paisajes, nos enseña a conocer a los hombres... encuentras en ti un bosque vivo, con su olor, sus murmullos en la noche”. Muchísimas son las obras de Yáñez, pero muy destacadamente podemos hablar de la trilogía que proyecta a nuestros lares: Al filo del agua, La tierra pródiga y Las tierras flacas.


Ahora pasemos a la heroicidad. El 23 de mayo recordamos el sacrificio -en 1812- de Don José Antonio “el Amo” Torres, libertador de Nueva Galicia tras su esplendoroso triunfo de Zacoalco (por eso en su honor esta bella población ahora es “de Torres”) en el vecindario que conocemos como Santa Catarina, de ese municipio, el 4 de noviembre de 1810. Con esta victoria, el Padre de la Patria renovó su voluntad libertaria y se vino a Guadalajara, en donde escribió la segunda etapa de su fulgurante lucha por la independencia nacional. Nos dice el Romancero Nacional: “Érase don José Antonio/ labrador recto y honrado/ con un alma muy más limpia/ que la nieve copo blanco;/ tan noble como valiente, / tan fino como esforzado, / dulce con los infelices, / con los vencidos humano.”
Evoquemos que aquí, Hidalgo, entre otras cosas, forjó el primer gobierno independiente mexicano, abolió la esclavitud, publicó el primer periódico independiente mexicano (El Despertador Americano), y reavivó la lucha por la libertad. En el lugar donde los tiránicos ibéricos sacrificaron cruelmente al Amo Torres, frente al actual mercado Corona, se levanta su estatua. Allí se le debe a diario rendir culto a su singular hazaña.





El periodismo produjo a tres personajes de relevante mérito, uno del siglo XIX (Ignacio Cumplido) y dos de nuestro tiempo: Víctor Hugo Lomelí y José Luis Meza Inda. El primero, Don Ignacio Cumplido nació en Guadalajara el 20 de mayo de 1811, fue hijo del distinguido matrimonio compuesto por don Antonio Cumplido y doña Josefa Maroto. Deseoso de progresar en el arte tipográfico, se fue a México y dirigió el Correo de la Federación, periódico de ideal liberales y muy democráticas. Fue a Estados Unidos y se perfeccionó en el arte de imprimir, publicando el famoso periódico “El Siglo Diez y Nueve” que tuvo 55 años de vida a partir del 8 de octubre de 1841, hasta su último número, fechado el 15 de octubre de 1896: esas páginas, son la historia día a día de la nación. Invariablemente innovó su imprenta para estar al ritmo de lo más moderno. Decidido a impulsar la cultura, editó el ‘Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha' en 1842, que ha sido clasificada por los especialistas como de gran valor bibliográfico, ilustrativo y técnico. El tapatío Cumplido tenía gran sentido patriótico, por lo que participó como voluntario en la defensa de la ciudad de México durante la infausta guerra que desató Estados Unidos contra nuestra Patria en 1847. Notable filántropo, fundó en su propia casa un colegio de impresores para jóvenes huérfanos, carentes de fortuna. Cuando incursionó en la política, fue diputado federal y posteriormente senador, defendiendo las causas de los humildes y los desvalidos. Cumplido significa la elevación de lo que debieran ser los periodistas-empresarios de la actualidad.


Por lo que ve al laguense Víctor Hugo Lomelí, se constituyó en una institución viva en el diario El Informador a través de su columna semanal “Agenda de la Cultura”. En ese rotativo se desempeñó como reportero, columnista y encargado de la sección editorial. Su pasión por la cultura lo hizo trabajar con ahínco para difundir los valores jaliscienses. Había nacido en la Atenas de Jalisco, Lagos de Moreno, el 12 de mayo de 1935. De sus producciones, recordamos “Flotar de Palabras”, Los Barrios de Guadalajara y en 1988, su afamado libro “Guadalajara: Historiade una Vocación”. De excelente estilo, elocuente hablar y fraternal trato, este gran cronista es símbolo del periodismo jalisciense contemporáneo. Aquí mencionamos a José Luis Meza Inda, (Guadalajara, 21 de mayo de 1937) otro destacado periodista jalisciense a quien le tocó proseguir la tarea de Lomelí y se distinguió por su peculiar estilo narrativo, su forma pulida de escribir y por ser esmerado crítico literario.





Dos artistas reconocidos vienen a nuestra mente: Amado de la Cueva, pintor, y el escultor Miguel Miramontes. El primero (nacido el 6 de mayo de 1891 en la capital de Jalisco) fue miembro del famoso Centro Bohemio tapatío de principios del siglo XX; estudió en Europa lo relativo al Renacimiento. En México trabajó con Diego Rivera, con David Alfaro Siqueiros y en Guadalajara, pintó los murales de la antigua Universidad de Guadalajara, hoy Biblioteca Iberoamericana. Fue director de la biblioteca del Estado en 1924, y lastimosamente murió dos años después.


Por lo que ve a Miguel Miramontes Carmona, de los tiempos modernos, es quizás el mejor forjador de monumentos: las estatuas de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, en su mayoría fueron obra de él. Nació en la Perla Tapatía el 8 de mayo de 1918. Estudió en la Escuela Nacional de San Carlos y fue ayudante del escultor Juan Olaguíbel, sobre todo en la obra a los Niños Héroes de Guadalajara, donde varias de las figuras son del talento de Miramontes. Su catálogo de estatuaria rebasa las 400 piezas, diseminadas en Jalisco y la República. Maestro por varias décadas, ya octogenario se fue a Chapala, donde hizo varios trabajos y allí falleció en 2015.


Siendo muchos los personajes que nacieron en estas tierras durante mayo, solo nos resta, para no dejar de mencionarlos, enlistar a los siguientes, que desde luego no son todos. Entre los religiosos, está San José Ma. Robles, nacido el 3 de mayo en Mascota y canonizado el 21 de mayo de 2000.





Como estudioso del derecho y de la Geografía, tenemos al tapatío Carlos Benítez Delorme (7 de mayo de 1897) y al ilustre Eufemio Menoza Alonso (Guadalajara, mayo 10 de 1840). Este además dominaba la historia y el idioma náhuatl, siendo maestro, director de la Biblioteca del Estado y autor de varias obras. Revolucionario relevante fue el general Jacinto Cortina (Sayula, 11 de mayo de 1870) quien defendió al maderismo y luego se afilió al villismo. Otro, que aunque nació en Santa María del Oro, actual Nayarit, cuando nació esa localidad era jalisciense, fue Esteban Baca Calderón (5 de mayo de 1876) compañero de Manuel M. Diéguez, tanto en Cananea como en la revolución en Jalisco. Un científico muy reconocido fue el médico Juan Salvador Agraz, nacido en Talpa el 17 de mayo de 1809, enaltecido por su ciencia y su generosidad, tanto en su tierra como en Guadalajara.


Un líder obrero muy recordado, fue Francisco Silva Romero, nacido el 18 de mayo de 1908 en esta ciudad tapatía. La charrería, el deporte nacional por excelencia y en el cual Jalisco es líder indiscutible, tiene en Andrés Z. Barba a uno de los impulsores más sustanciales en el ramo. Era nativo de Tepatitlán (22 de mayo de 1889) y desde 1946 fue presidente honorario vitalicio de Charros de Jalisco, la más señera asociación de este deporte.





Concluimos esta revista de jaliscienses, mencionando a los siguientes artistas: La gran Lucha Reyes, toda una leyenda de la música folclórica mexicana y jalisciense por más señas; nativa de Guadalajara (28 de mayo de 1906) dio lustre a la interpretación con mariachi. En esta materia, también fue muy aplaudida como cantante y actriz, Rosa de Castilla (Ma. Victoria Ledezma) oriunda de Encarnación de Díaz, donde vino al mundo el 30 de mayo de 1932. Finalmente, citamos al director de mariachi, Pepe Villa (Zapotiltic, 26 de mayo de 1915). El se inició en el mariachi Vargas de Tecalitlán, luego dirigió el mariachi Pulido y después fundó el mariachi México, con el cual conquistó los máximos laureles. Participó en mas de cien filmes, hizo cientos de grabaciones y recibió lauros variados. Fue una columna de la música tradicional jalisciense.


Como dijimos al principio, los nativos de Jalisco, que vieron la primera luz en el mes de mayo, han sido verdaderas cumbres de la mexicanidad y elocuentes ejemplos de la jalisciensitud.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Popular Posts