lunes, 18 de mayo de 2026

El último gran humanista universitario: orgulloso vecino de Zapotlán

 


Fernando G. Castolo*



Nacido el Topia, Durango, en 1944, un accidentado viaje hecho por sus hermanos, lo llevó finalmente a establecerse en Guadalajara, con tan sólo 17 años. Ahí, en la gran ciudad, y gracias a esa "chispa" de su natural carácter, mientras realizaba diversos oficios, conoció y se relacionó con importantes personajes en la época.



Un militar, lo reconoce, a quien se le presentó como su pariente, le abrió las puertas de un mundo que le pareció fascinante. Bajo su protección y cobijo intentó igualmente realizar una carrera militar. No era lo suyo. En ese ambiente, decide finalmente estudiar, prepararse académicamente.

Por azares del destino, conoce a un político que es considerado un icono jalisciense: don José Guadalupe Zuno Hernández. Guiado por él, coincide constantemente con un ambiente en que todo le inspiraba para, finalmente, embeber esos bagajes que moldearon su propia personalidad. Realizó una carrera impresionante al interior de la Universidad de Guadalajara, donde actualmente se le guardan amplias y merecidas consideraciones.

Participó de forma directa, teniendo como herramienta su capacidad intelectual y estratégica, en la reforma universitaria de hace treinta años, consolidando la presencia de la máxima casa de estudios jalisciense en todo el territorio estatal, a través de los Centros Universitarios regionales, estimulando las vocaciones de miles de jóvenes que deseaban prepararse profesionalmente, pero que no contaban con los medios económicos para aspirar a ello. Él mismo puso en práctica lo que otros hicieron por él en un momento determinante de su vida.





Gracias al Dr. Adolfo Espinoza de los Monteros Cárdenas los jaliscienses hemos elevado nuestro nivel cultural e intelectual. Es preciso reconocerle esa aportación. Hoy, y desde hace varios años, decidió radicarse en esta Ciudad Guzmán, lugar en el que tuvo la oportunidad de llevar las riendas del Centro Universitario del Sur, en calidad de Rector.

Por supuesto, antes de este episodio, se abocó a diversas y muy importantes encomiendas académicas y administrativas de la Universidad de Guadalajara. Su estatura es la de uno de los grandes humanistas que han legado un trabajo que fue realizado con calidad y calidez humana y profesional.

Sí, el doctor Adolfo Espinoza de los Monteros Cárdenas es un vecino más de Zapotlán para el común de la gente, pero su verdadera dimensión se concibe como algo realmente trascendente.

*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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