jueves, 13 de agosto de 2026

Las Estampas y un Mosaico

 



Milton Iván Peralta*


La serie de libros de “Mosaicos literarios”, se ha convertido en una revelación literaria en Jalisco. Es un libro que sin prisa se ha apurado en irrumpir con cuatro volúmenes que nos deja ver el estado de la investigación literaria, sino también el momento que se vive hoy en día las letras, además nos ha venido también a desempolvar la memoria de aquellos que estaban casi enterrados.



Mosaicos” en su primer volumen dedicado a la región sur, salió en el 2025, desde el inicio fue una revelación que en pocos meses ya está en el “horno”, un cuarto ejemplar, esto dejando la muestra de que el proyecto es sólido, ha sido un éxito y que hay muchas personas que comparten la misma pasión que Pedro Valderrama: la investigación.


Un mosaico es un conjunto de pequeñas composiciones, únicas, con sus texturas, colores, contrastes, pero en su conjunto pueden representar una sola obra. Pero en latín también tiene que ver con las musas.


Estos volúmenes representan las imágenes de los escritores e investigadores, los dos primeros enfocados a la región sur, hablando de escritores como: Juan José Arreola, Guillermo Jiménez, Ramón Rubín, Juan Rulfo, entre otros, mientras que el segundo tomo, conocemos a: Vicente Preciado Zacarías, Alfredo Velasco Cisneros, Basilio Vadillo, entre otros; mientras que en este tercer tomo, dedicado a los Altos de Jalisco, leeremos sobre: Agustín Yáñez, Rodolfo Revilla, José González Martínez, Mariano Azuela.


En estos libros se busca dar voz a los investigadores, pero sobre todo rescatar a autores que están casi en el olvido, esas voces que permanecen ocultas entre papeles y periódicos empolvados, pero también conocer nuevas facetas los más famosos. A partir de esto se re valora no solo las regiones, sino las letras jaliscienses en general, a partir de la investigación, la revisión de archivos, la curiosidad pero sobre todo la obsesión de cada uno de los que investigan.




En este tercer volumen, abrimos con el texto de Juan Fragoza, con su trabajo “Agustín Yáñez, abogado sin título oficial (1929-1930), nos deja ver una faceta distinta del autor de “Al filo del agua”, la de un joven que comienza la carrera de burócrata, que gracias a su trabajo y amigos logra entrar a la dirección general de Educación Pública en Nayarit, sin soñar aún que en el futuro sería gobernador de Jalisco, y que sería parte del gobierno federal del presidente Gustavo Díaz Ordaz. En este artículo más que ver la parte del escritor, vemos al trabajador, burócrata y al amigo.

Le sigue sigue “Rodolfo Revilla y El Tlacuache”, de Dante Alejandro Velázquez, es un texto lleno de sentimiento y agradecimiento al amigo, al maestro, pero sobre todo al recuerdo y el agradecimiento de que la memoria y el trabajo de Rodolfo Revilla no se pierda, que vive aún en los que lo leyeron. Porque:


Los poetas no mueren
se van a las estrellas


Rodolfo Revilla es un ejemplo de que nunca es tarde para comenzar a escribir y publicar, el mismo Dante lo dice “su trayectoria como escritor comenzó tardíamente”, pero eso no impidió que dejara una huella dentro de la literatura local y los talleres literarios.





Carlos Axel Flores Valdovinos, nos presenta “José González Martínez. Filósofo, humanista y poeta jalisciense”, Axel participó en el primer tomo con “De Zapotlán a la Feria”, donde nos habla de estas dos novelas de los zapotlenses Guillermo Jiménez y Juan José Arreola.


En esta ocasión, sobre el autor nacido en Arandas, que fue filósofo, periodista y un poeta autodidacta. Axel nos da un repaso por la vida y los libros que escribió como “Las teorías de la vida”, “¿Cristo dónde estas?”, “La voz que no se oye”, entre otros más, su actividad cultural al lado de Arturo Rivas Sáinz, también un breve repaso por la recepción de la crítica en su época.


Para finalizar, Axel nos comenta sobre los trabajos que está haciendo para rescatar la obra de José González Martínez.


José Espinoza Limón, nos lleva de la mano por “Mariano Azuela y Los fracasados: la primera novela importante del escritor lagunense”. Todos tenemos la idea y conocemos de algún modo Los de Abajo (1915), y uno pensaría que hasta ahí llegó la obra literaria de Azuela, ya que además de ser la más famosa, es la que le dio el éxito nacional.





José Luis Martínez nos habla sobre esta segunda novela de 1908, de Azuela:

“su primera novela extensa: un cuadro satírico de las pugnas políticas de los pequeños poblados. (…). La trama de amores del joven e idealista licenciado Reséndez y Consuelo se inicia bien, pero se resuelve débilmente”. (“La obra de Mariano Azuela”, en el libro La Academia Mexicana de la Historia de Guadalajara, José M. Muriá. Pp 84)


Pero para José Espinoza Limón, considera Los fracasados es importante porque es ahí cuando se decide a escribir novelas, además rescata parte de la crítica que tuvo en su momento y la analiza, la cual dice “representa el primer intento serio del escritor”, y cabe decir que le funcionó porque termino haciendo 26 novelas en su vida.


Espinoza Limón lamenta que exista “un vacío en cuanto al interés por estudiar sobre todo sus primeras novelas”, y únicamente se enfocan en una sola novela.


El libro cierra con Pedro Valderrama, con “Una misiva, una amistad: Cartas inéditas de Agustín Yáñez, Rosario Castellanos y Enrique Martínez a Arturo Rivas Sainz”. Recordar que el género epistolar es valioso dentro de la literatura, la cual nos deja construir algunos pasajes de la vida uno o dos personajes, la interacción.


En Jalisco son poco los libros construidos desde este género, comenzando con el Dr. Vicente Preciado Zacarías, con dos: “Dr. Ángel Lasala. Epistolario (1970-1998), seguido del más famoso “Los trabajos y los días de un librero”. Otros autores a destacar serían las de Mariano Azuela, la intercambiado entre José Luis Martínez con Octavio Paz y uno más con Alfonso Reyes. Las caras a sus esposas, tanto de Arreola como de Rulfo.





Valderrama, en su escrito se enfoca a estas cartas entre Agustín Yáñez, Rosario Castellanos y Enrique Martínez a Arturo Rivas Sainz, encontradas en la casa de Martha Ricas Soto. En este ensayo nos da un acercamiento a cada uno de estos, siendo importante para quienes quieran conocer más del legado de Arturo Rivas Sainz.

En estos “Mosaicos”, Pedro Valderrama comparte sus pasiones, sus gustos y sus obsesiones con otros investigadores, y de paso nos deja una serie de libros que nos recuerda la estructura e historia de las letras jaliscienses, y aunque mucha gente le ha pedido que sigan adelante con este proyecto -como si fuera tan fácil y barato-, sabemos bien que fácilmente pudiera no ser cuatro libros, sino una enciclopedia completa para cada una de las tres regiones principales, Sur, Altos y Centro. Veremos qué dice y quiénes se suman a estos mosaicos en el futuro.


ESTAMPAS DE LETRAS


Valderrama es un incansable de las letras jaliscienses, su pasión, su paciencia, son un ejemplo para todos aquellos que deseamos dedicarnos a esto. Desde el 2024 no ha dejado de publicar, sin contar ya los cuatro volúmenes de Mosaico, hay que considerar los siguientes libros que nos ha dejado: Emmanuel Palacios. Obra Reunida. Bosquejos sobre la arena. Textos sobre letras jaliscienses, en el 2025, reedito Et Caetera, autores, contenidos y referencias, en un libro más personal su antología Abreviaturas, antología personal, además por si fuera poco coordino el número 143 de febrero de 2026 de la revista Estudios Jaliscienses,con el tema Letras jaliscienses.




Por si todo lo anterior no fuera necesario, nos regala ahora Estampas sobre letras jaliscienses, libro “hermano” de Bosquejos sobre la arena, en el cual hace una recopilación sobre textos publicados en periódicos y presentaciones de libros.


Valderrama nos deja testimonios de la actividad literaria en el presente, destacando los trabajos de los libros que han salido en los últimos meses, es así que podemos encontrar textos sobre las ferias y festivales de libro en Jalisco, tres editoriales independientes de Zapotlán, sobre revistas como el caso de Hojas Literarias, la presentación de los libros de Víctor César Villalobos y Octavio Guevara Rubio. O del autor de Tapalpa, Cipriamo Campos Alatorre.


Nos deja semblanza sobre algunos investigadores, en homenaje a la gran labor realizada por Sara Velasco; al trabajo desde Colima de Enrique Ceballos Ramos, y del editor Marco Antonio Gabriel.




Lugar especial tiene Zapotlán en las páginas y en la obra de Pedro, donde parte de hablar de este momento cultural que se está viviendo, con festivales, talleres, editoriales, destaca la publicación de algunos libros, como lo es el de Carlos Axcel Flores La prosa hablada de Juan Rulfo, o de A Zapotlán vía Pazarín, de Milton Iván Peralta.

Faltan páginas y horas para hablar de la obra que ha ido construyendo libro a libro Pedro Valderrama, en honor a la memoria de las letras jaliscienses, esperamos que esa paciente y obsesivo trabajo siga rindiendo frutos, porque sabemos que este año por lo menos lo cerrará con dos libros, el cuarto volumen de Mosaico dedicado a Guadalajara, y la reedición de su trabajo de Emmanuel Palacios, pero ahora con su obra reunida.


*Consocio del Capítulo Sur, de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco.



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