miércoles, 4 de febrero de 2026

Río crecido

 



Carlos Axel Flores Valdovinos



Por encima del río,

obre las copas verdes de las casuarinas,
vuelan parvadas de chachalacas verdes.
Juan Rulfo



El libro Río crecido, de Félix Torres Milanés, es una colección de cuentos publicada en 1970 y distinguida con la Medalla de Oro en los Juegos Florales de Guadalajara, reconocimiento que da cuenta de su alto valor literario dentro de la narrativa mexicana del siglo XX.



La Editorial Cartonera Ateneo Tzapotlatena publica esta obra inédita en la Colección Ilustres de Jalisco en conmemoración del 105 aniversario de su natalicio, celebrado el 30 de enero de 2026. Cabe mencionar que el rescate de los textos estuvo a cargo de Milton Iván Peralta y aparece un “Retrato a dos voces” en conjunto con el investigador Carlos Axel Flores Valdovinos, quien estuvo al cuidado de la edición junto a Elba Ventura López. La selección de este libro incluye seis relatos: “Natividad”, “El pozo”, “Rancho viejo”, “Liborio”, “Rivalidades” y “No vivió para vivir [Historia de un mendigo].

Uno de los grandes méritos de Río crecido es su lenguaje. Torres Milanés logra una combinación notable entre la oralidad campesina y una prosa profundamente poética.




Río crecido es una obra atravesada por el fatalismo. Los personajes intentan huir —del pasado, de la vergüenza, del dolor—, pero la huida casi nunca conduce a la libertad.

La obra reúne cuentos ambientados en el campo rural del sur de Jalisco, aunque no es un libro costumbrista en el sentido tradicional, ya que se destaca la riqueza de un lenguaje poético mezclado con la oralidad campesina, lo que dota a los textos de un estilo auténtico.

Cabe mencionar que la prosa de Torres Milanés es rica en imágenes, metáforas y descripciones de la naturaleza, sin perder nunca el arraigo en la realidad social de sus personajes.





El cuento de “Natividad” es una de las narraciones más perturbadoras de la obra. La historia se sumerge en el personaje de “Nati López”, una mujer que vive sola en el Rancho “La Peñitas”, cuidando chivas, puercos y vacas. El río, que da título al libro, funciona como un símbolo central. Es cauce de vida, pero también frontera, amenaza y tumba. El río crece, se desborda y arrastra, como lo hacen las pasiones humanas que recorren los cuentos. La geografía literaria de Félix recorre caminos que van de Tecalitlán, Pihuamo hasta pueblos y ranchos como Tepeque, Ahuijullo: El Rancho La Cruces y El Puente de Dios, Ranchos La Lima y de Barreto.

El cuento “El pozo”, incluido en el libro: Río crecido de Félix Torres Milanés, es uno de los relatos más profundos y simbólicos de la obra. En esta narración, el autor construye una intensa reflexión sobre la culpa, la huida, la memoria y la imposibilidad de escapar del conflicto interior.

“El pozo” es un cuento de gran fuerza literaria que aborda temas humanos como los celos, la culpa, la identidad y la soledad. Su profundidad psicológica lo convierte en una de las piezas más logradas de Río crecido. A través de esta historia, Félix Torres Milanés demuestra su capacidad para explorar los conflictos humanos más íntimos con una prosa sobria, intensa y profundamente conmovedora.




El cuento “Rancho viejo”, es una narración de gran intensidad trágica que aborda temas como el deseo, la traición, la envidia y la violencia social en el contexto del mundo rural mexicano.

“Rancho viejo” es un relato que retrata con crudeza la fragilidad de la vida rural frente al deseo, la envidia y el abuso de poder. Su fuerza radica en la manera en que Félix Torres Milanés convierte una historia local en una tragedia universal, donde la injusticia y la violencia surgen como consecuencias inevitables de la condición humana.

El cuento “Liborio”, constituye una de los textos más singulares y líricos del libro. A diferencia de otros relatos marcados por la violencia explícita, “Liborio” se construye como una reflexión poética sobre el arte, la vocación y la soledad del creador. Uno de los temas centrales del cuento es el nacimiento del artista. Desde el punto de vista estilístico, “Liborio” es el relato más poético y estético de Río crecido. La prosa se aleja del realismo duro para adoptar un tono casi onírico. Abundan las metáforas relacionadas con la luz, el agua, el viento y la noche, elementos que acompañan y moldean el despertar creativo del protagonista. La música es presentada como un flujo vital, comparable al río que atraviesa el libro entero. El cuento también aborda la soledad del creador. A través de una prosa poética, Félix Torres Milanés reflexiona sobre la creación artística, la identidad y el oficio de seguir una vocación auténtica. El relato deja una impresión melancólica y profunda, confirmando la versatilidad narrativa del autor.





El cuento “Rivalidades”, ofrece una visión crítica y descarnada de la vida colectiva en un pequeño pueblo rural, donde la violencia surge del resentimiento acumulado, la ociosidad y la pérdida de valores comunitarios. El protagonista no es un individuo, sino el pueblo entero. El conflicto se desarrolla cuando las tensiones entre los habitantes se transforman en enfrentamientos abiertos. Las rivalidades crecen sin causa ni justificación: cualquier pretexto es suficiente para detonar el odio. El pueblo entra entonces en un estado de violencia colectiva, donde los asesinatos, las venganzas y el miedo se normalizan. El lenguaje de Félix Torres Milanés combina ironía y lirismo, especialmente en la manera en que se describen los ambientes: las calles vacías, los corrillos, las cantinas, el silencio posterior a los crímenes.

El cuento: “No vivió para vivir” (Historia de un mendigo), es uno de los relatos más reflexivos y existenciales del libro Río crecido. A través de una historia profundamente humana, el autor aborda el vacío existencial, la soledad, la locura, la frustración y la imposibilidad de realizarse plenamente dentro de un entorno que anula las aspiraciones personales.

El relato presenta a un personaje cuya vida transcurre en las calles. Más que narrar una acción concreta, el cuento se centra en la experiencia del fracaso existencial: un hombre que pasa por el mundo sin apropiarse verdaderamente de su vida, sin decidir, sin amar ni construir algo propio.





Uno de los ejes temáticos del cuento es la renuncia silenciosa. El protagonista no se rebela ni lucha abiertamente contra su destino; por el contrario, se deja arrastrar por la rutina, las obligaciones impuestas y el peso de un entorno que limita cualquier intento de realización personal. Esta pasividad no se presenta como cobardía individual, sino como resultado de una vida marcada por la pobreza, la falta de oportunidades y la resignación social.

“No vivió para vivir” se caracteriza por una prosa contenida y reflexiva, menos violenta que en otros cuentos del libro, pero igual de intensa en su carga emocional. Félix Torres Milanés emplea un lenguaje cargado de silencios y pausas, que refuerza la sensación de vacío y estancamiento.

Por último, “No vivió para vivir” es un cuento profundo y conmovedor que invita a la reflexión sobre el significado de la vida y la responsabilidad individual frente al propio destino. Su estilo reside en la sencillez con la que Félix Torres Milanés expone una verdad dolorosa: no todos los seres humanos mueren sin haber vivido, pero muchos viven sin haber sido realmente dueños de su vida.





En conclusión, Río crecido, de Félix Torres Milanés, forma parte de la narrativa rural mexicana del siglo XX, especialmente, del Sur de Jalisco, siguiendo a Juan Rulfo con Pedro Páramo y El Llano en llamas, Ricardo Garibay con Mazamitla, publicado en Los Presentes de Juan José Arreola, con quien mantiene secretas correspondencias con su cuento “Corrido”, y con la prosa poética de Guillermo Jiménez en su libro: Zapotlán.

A través de sus cuentos, Félix Torres Milanés construye un universo donde la vida campesina se muestra sin idealizaciones, marcada por la violencia, la soledad, el deseo y un destino que parece inevitable. Uno de los mayores logros del libro es la coherencia temática entre los cuentos. Río crecido destaca por su lenguaje poético, capaz de transformar lo cotidiano en una experiencia literaria donde la oralidad campesina y prosa lírica se entremezclan.

El libro: Río crecido, de Félix Torres Milanés, es una edición artesanal de la Editorial Cartonera Ateneo Tzapotlatena, que se incluye dentro de la colección Ilustres de Jalisco para conmemorar el 105 aniversario del natalicio de Félix Torres Milanés, Hijo Ilustre de Zapotlán y Premio Jalisco (1953). Esta edición, confeccionada a mano, tejida con cuidado y paciencia, pretende rescatar la obra de un autor jalisciense y devolverla al lector en un formato hecho a mano, donde cada libro es único: objeto-libro, libro-arte, u objeto-arte. Y que es un rescate y con el prólogo de Milton Iván Peralta.





Félix Torres Milanés pertenece a la estirpe de autores que escribieron desde Zapotlán, El Grande, cuna de grandes artistas. Nombrarlo Hijo Ilustre de Zapotlán es reconocer que su escritura nació del mismo suelo que sus personajes: de los ríos, los cerros, los ranchos y los silencios.

El Premio Jalisco que le fue otorgado confirma la trascendencia de su legado dentro de la cultura del estado. Sin embargo, más allá de los reconocimientos oficiales, la vigencia de Félix Torres Milanés se mantiene por sí misma, ya que sus cuentos no envejecen o pasan de moda, porque hablan de conflictos esencialmente humanos: el deseo, la culpa, la injusticia, la búsqueda de sentido y la fragilidad de la vida humana.

A 105 años de su nacimiento, su obra continúa fluyendo como el río que da título a uno de sus libros más representativos: un río que crece, que arrastra memorias y que se niega a secarse. Leer hoy a Félix Torres Milanés es volver a escuchar voces que aún nos pertenecen, es reconocernos en historias que siguen latiendo en la conciencia colectiva.

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