José Luis Vivar
Ninguna persona está más cerca de
perder la vida que al momento en que nace. Parece increíble que pocas veces se
piense en esa posibilidad. Tal vez se deba a que la llegada de un nuevo ser
significa alegría, esperanza, ilusiones, un sueño que se vuelve realidad, y por
eso ni siquiera los más pesimistas se imaginan un inesperado desenlace fatal. También,
porque la verdadera filosofía de la vida consiste en no pensar en la muerte.
Que llegue cuando tenga que llegar, nada ni nadie lo podrá impedir, pero nunca
debemos sentarnos a esperar su llegada.














