lunes, 20 de abril de 2026

Testimonios patrimoniales que pasan desapercibidos


 

Fernando G. Castolo*



Existen diseminadas en el primer cuadro de la ciudad, sobretodo, memorables placas que representan un hito patrimonial para la comunidad. No únicamente evidencian viejas nomenclaturas de calles, sino que, por su artística manufactura, deberían de ser consideradas tesoros culturales y registrarse en alguna memoria.



Ahí, por ejemplo, en la esquina de las calles Primero de Mayo y Marcos Gordoa, pervive un hermoso mosaico que anuncia la calle Manuel M. Diéguez (un breve tiempo llevó este nombre la calle la primera arteria). Esta placa fue diseñada y realizada en la fábrica de pisos El Volcán de don Cesáreo Parra.

También tenemos otra hermosa placa en mármol, en la esquina de las calles Federico del Toro y Refugio Barragán de Toscano (en el Palacio de los Olotes), evidenciando el nombre de la primera. Hay otra más en mármol que, por desgracia, fue repintada en tono azul de pintura en aceite, una mala decisión, en la esquina de las calles Pascual Galindo Ceballos y Cristóbal Colón (Farmacia Gavilanes).

Otra placa igualmente en mármol en la esquina de las calles Lázaro Cárdenas y Cristóbal Colón (Casa y Portal de Sandoval), que tiene la evidencia del nombre de la primera arteria. Sin embargo, la más hermosa para mí, es la que se conserva en la esquina de las calles Pbro. Manuel de Jesús Munguía Vázquez y Lázaro Cárdenas, realizada en cantera al estilo art decó (se dice que por un tío de Juan José Arreola, de nombre Enrique, quien también diseñó la residencia familiar). Esta placa señala el primitivo nombre de la primera arteria: San Ignacio, que debía ese nombre a la primitiva capilla dedicada a este santo, ubicada en la esquina de la misma con la de Humboldt.





Aunado a estas hermosas placas, también es posible apreciar varias placas en cerámica, en los exteriores de algunos importantes inmuebles de la ciudad, en que se puede leer una breve reseña sobre la historia y arquitectura de las mismas.


En fin, que celebramos la pervivencia de estos testimonios y ojalá se promueva su existencia y su valor, dado que todas estas placas pasan desapercibidas para el cotidiano caminante de las calles del primer cuadro de la ciudad.


*Por el Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.



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