miércoles, 22 de abril de 2026

Nosotros somos: leer y rezar

 


Fernando G. Castolo*



Rezar y leer, dos prácticas que identifican la idiosincrasia de los zapotlenses. Al ser Zapotlán el Grande un pueblo fundado por religiosos peninsulares abrazamos, desde ese instante, nuestro modo de ser y de pensar. "Somos un pueblo de mochos", diría Juan José Arreola. A pesar de esa cualidad, también poseemos en la praxis cotidiana la lectura. Somos buenos lectores y eso se nota en el nivel cultural que se percibe en la comunidad. No hay plática en la que no se invoque una jaculatoria y la referencia de un título o un autor. Esa es nuestra esencia.



En los foros públicos, en las iglesias, en las charlas amenas con familiares y amigos siempre salen a relucir las evocaciones religiosas e intelectuales. Esa característica es lo que le ha dado a esta comunidad un lugar privilegiado en la relatoría de los episodios que han evidenciado nuestro liderazgo. Sí, existen acciones que desde esta Ciudad se consolidaron en éxitos y derrotas, pero siempre con un sentido estoico y trascendente.





Sí, me confieso "fan" de mi pueblo y de su gente, por eso la celebro todos los días, y la relectura de los tesoros bibliográficos que nos fueron heredados me hacen patentizar ese amor. Leer al citado Arreola, a Juan José González Moreno, a Salvador D. Aguilar, a J. Jesús Figueroa Torres, a Guillermo Jiménez, a María Cristina Pérez Vizcaíno, a Vicente Preciado Zacarías, a Adrián Gil Pérez, a Isidoro Jiménez Camberos, a Juan S. Vizcaíno, a Esteban Cibrián Guzmán, y a un largo etcétera de escritores, hacen entusiasmar el orgullo de ser zapotlense, a pesar de lo "mocho" que seamos. Leer y rezar, eso es de Zapotlán.






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