Ramón
Moreno Rodríguez
La
democracia española es, sin duda, una anomalía. Democracia mejorable, la llama
Javier Cercas en un hermoso e inteligente texto escrito hace algunos años. Esta
impronta se la da el origen histórico de la misma y que en síntesis podríamos
llamar “la Transición”. Es decir, cuando en 1975 murió el dictador Francisco
Franco, los políticos y la sociedad en general de aquel país clamó por una
reconciliación. Para alcanzar tal acuerdo, tanto ofendidos como ofensores
decidieron darle vuelta a la página, tratar de olvidar los agravios y mirar
hacia un futuro de concordia. Tal pacto se llamó Transición, y fue la gran
fórmula que impidió que en aquellos lejanos años setenta del siglo pasado se
reviviera el fantasma de una nueva Guerra Civil.









