lunes, 2 de marzo de 2026

Refugio Barragán de Toscano retorna a Zapotlán

 


Fernando G. Castolo*


Existe un fragmento de la proyección cinematográfica intitulada “Memorias de un mexicano”; en ese fragmento, emulando la narrativa del ingeniero Salvador Toscano, se escucha: «[…] mi madre insistió en que fuéramos a su tierra a visitar a mis abuelos y, unas veces en tren y otras utilizando medios más primitivos, llegamos por fin a Zapotlán […]». Sí, Zapotlán permaneció y permanece en el imaginario de una familia que se fundó en esta tierra, donde confluyen el notable preceptor don Esteban Toscano Arreola, nativo de Colima, pero con una importante ascendencia en Atoyac, y la no menos reconocida preceptora doña María Refugio Barragán Carrillo, nativa de Tonila, y quienes contraen nupcias en esta ciudad el 8 de marzo de 1869.



Inmediatamente después se instalan a radicar en Guadalajara y, por desgracia, diez años más tarde doña Refugio enviudaría, quedando al cargo de dos pequeños hijos concebidos: Salvador, quien nació en 1872, y Ricardo, quien naciera en 1876. Retorna a Zapotlán, en donde encontraría las condiciones para iniciar una vida entregada a las letras de forma intensa. Se dedicó a escribir y a publicar varias obras entre libretos teatrales, cuentos, poesías y novelas, siendo la más famosa de sus creaciones hasta la fecha "La hija del bandido o los subterráneos del Nevado", ambientada en esta región. Fue la primera escritora en darle una dimensión universal a este terruño reconocido como “la cuna de grandes”.




En 1930 y catorce años después del fallecimiento de doña Refugio Barragán de Toscano ─como fue conocida en los círculos sociales e intelectuales─, en esta Ciudad Guzmán, a iniciativa del entonces Ayuntamiento encabezado por el ingeniero Fernando Nájar, se le rinde un sentido homenaje a quien se consideró “abnegada educadora, excelsa poetisa y exquisita novelista y dramaturga”, imponiéndosele su nombre a la antigua arteria del Teatro. Desde entonces ella nos acompaña de forma cercana, y es testigo del devenir histórico de esta población a la que tanto amó y tanta la ama.





En ese año de 1930 la nación mexicana acaba de vivir uno de los episodios más vergonzosos con la llamada guerra cristera; hoy, también acabamos de vivir un episodio que nos puso en zozobra… en ambas circunstancias doña Refugio llega como aire renovado, sereno, ofreciendo sus transparencias cálidas y nutriendo de esperanzadores augurios los cielos augustos del valle zapotlense. Hoy, después de 183 años de su nacimiento, doña Refugio retorna a su Zapotlán, municipio que la honra con la declaratoria oficial de “Hija Adoptiva Distinguida”, encumbrándola así como una de las férreas columnatas que sostienen nuestra ilustre trascendencia cultural. Hoy celebramos a nuestra musa decimonónica, a su personalidad y a su herencia literaria.

*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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