Fernando
G. Castolo*
Existe un fragmento de la proyección
cinematográfica intitulada “Memorias de un mexicano”; en ese
fragmento, emulando la narrativa del ingeniero Salvador Toscano, se
escucha: «[…] mi madre insistió en que fuéramos a su tierra a
visitar a mis abuelos y, unas veces en tren y otras utilizando medios
más primitivos, llegamos por fin a Zapotlán […]». Sí, Zapotlán
permaneció y permanece en el imaginario de una familia que se fundó
en esta tierra, donde confluyen el notable preceptor don Esteban
Toscano Arreola, nativo de Colima, pero con una importante
ascendencia en Atoyac, y la no menos reconocida preceptora doña
María Refugio Barragán Carrillo, nativa de Tonila, y quienes
contraen nupcias en esta ciudad el 8 de marzo de
1869.
Inmediatamente después se instalan a radicar en
Guadalajara y, por desgracia, diez años más tarde doña Refugio
enviudaría, quedando al cargo de dos pequeños hijos concebidos:
Salvador, quien nació en 1872, y Ricardo, quien naciera en 1876.
Retorna a Zapotlán, en donde encontraría las condiciones para
iniciar una vida entregada a las letras de forma intensa. Se dedicó
a escribir y a publicar varias obras entre libretos teatrales,
cuentos, poesías y novelas, siendo la más famosa de sus creaciones
hasta la fecha "La hija del bandido o los subterráneos del
Nevado", ambientada en esta región. Fue la primera escritora en
darle una dimensión universal a este terruño reconocido como “la
cuna de grandes”.
En 1930 y catorce años después del
fallecimiento de doña Refugio Barragán de Toscano ─como fue
conocida en los círculos sociales e intelectuales─, en esta Ciudad
Guzmán, a iniciativa del entonces Ayuntamiento encabezado por el
ingeniero Fernando Nájar, se le rinde un sentido homenaje a quien se
consideró “abnegada educadora, excelsa poetisa y exquisita
novelista y dramaturga”, imponiéndosele su nombre a la antigua
arteria del Teatro. Desde entonces ella nos acompaña de forma
cercana, y es testigo del devenir histórico de esta población a la
que tanto amó y tanta la ama.
En ese año de 1930 la nación
mexicana acaba de vivir uno de los episodios más vergonzosos con la
llamada guerra cristera; hoy, también acabamos de vivir un episodio
que nos puso en zozobra… en ambas circunstancias doña Refugio
llega como aire renovado, sereno, ofreciendo sus transparencias
cálidas y nutriendo de esperanzadores augurios los cielos augustos
del valle zapotlense. Hoy, después de 183 años de su nacimiento,
doña Refugio retorna a su Zapotlán, municipio que la honra con la
declaratoria oficial de “Hija Adoptiva Distinguida”,
encumbrándola así como una de las férreas columnatas que sostienen
nuestra ilustre trascendencia cultural. Hoy celebramos a nuestra musa
decimonónica, a su personalidad y a su herencia
literaria.
*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.
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