lunes, 23 de marzo de 2026

El plan “B” electoral, sus respaldos y asegunes

 



Pedro Vargas Avalos


Después del desamparado Plan Electoral presentado por la mandataria nacional Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), que como es del conocimiento general no alcanzó la mayoría calificada -por el abandono de los aliados de MORENA- para formar parte de la Constitución Política de la República, se presentó por la Presidenta lo que se conoce como Plan “B” Electoral (PBE). El Senado lo recibió el pasado 17 de marzo y rápidamente le dio el despacho que toda iniciativa merece. Se considera que se aprobará con trámite ordinario, y que se incorporará a la ley Suprema en unas cuantas semanas, con el fin de que sean leyes vigentes aplicables durante el proceso electoral de 2027. El plazo para llevar a cabo todo el procedimiento de reforma vence el 30 de mayo venidero.



En su iniciativa, la primera magistrada federal, indica que “La desigualdad social, la corrupción, la avaricia y el despilfarro de los bienes y recursos públicos, así como su deficiente e ineficaz administración, han sido un lastre que ha afectado negativamente la correcta administración pública en todos los órdenes de gobierno y el cumplimiento de sus objetivos institucionales, en detrimento de la población nacional”, hechos que la ciudadanía pidió se terminaran, cuanto votó el domingo uno de julio del 2018. Por ello ahora busca acabar con las prebendas y la corrupción de la alta burocracia, pues asegura la gobernante, que el gobierno no debe ser una carga para el pueblo y las personas servidoras públicas no deben tener ventajas a costa del presupuesto. Como afirma un principio: No debe haber gobierno rico con pueblo pobre.


Para remediar lo anterior, expone CSP: “se propone modificar el artículo 134 de la Constitución para prever que todo ente público federal, estatal, municipal y de las alcaldías de la Ciudad de México, ajusten sus remuneraciones a los límites que se establecen en el artículo 127 de la propia Constitución”. Al respecto, considera que deben determinarse los casos en los que se prohíbe la contratación de seguros de ahorro privados en beneficio de los servidores públicos usando fondos del Estado, tal como el Seguro de Separación Individualizado o las cajas de ahorro especiales. En este renglón, políticos al estilo de Oscar Espinoza Villarreal (aquel priista que fue el postrer Regente del DF) quien él mismo confeccionó en Nacional Financiera, un sistema de retiro que se autoaplicó impúdicamente, con el silencio culpable de sus jefes políticos. Claro que la propuesta de reforma no incluye aquellos derechos cuya obligación de otorgarlos provenga de normas vigentes, de contratos colectivos o condiciones generales de trabajo. En la prohibición para órganos gastalones, quedan incluidos los egresos onerosos del Senado y de los Congresos estatales; de paso también los ajustes llegarán -lo cual es muy necesario- a los ayuntamientos, que suelen ser muy dispendiosos y por tal motivo -o sea, la carencia de recursos- las obras y servicios que están a su cargo son muy mediocres.


Por cierto, que los Congresos locales tienen no solo el límite de los sueldos de sus integrantes (menores al de la Presidenta del país) sino que además estarán sujetos a la no reelección inmediata, que es el viejo ideal de la revolución maderista de 1910, y a la observancia de la ley antinepotismo, con lo cual en ningún caso, “podrá participar en la elección de una diputación la persona que tenga o haya tenido en los últimos tres años anteriores al día de la elección un vínculo de matrimonio o concubinato o unión de hecho, o de parentesco por consanguinidad o civil en línea recta sin limitación de grado y en línea colateral hasta el cuarto grado o de afinidad hasta el segundo grado, con la persona que está ejerciendo la titularidad de la diputación”. Finalmente, se habrá de fijar en las Constituciones locales que el presupuesto anual de las legislaturas estatales no exceda del cero punto setenta por ciento del presupuesto de egresos de la entidad federativa correspondiente.


Los ayuntamientos, por lo general muy crecidos en número de integrantes (presidente municipal, regidores y síndico) y altos funcionarios, tendrán un valladar constitucional -además del referente a salarios menores que el presidente de la república- para integrarse: un máximo de 15 regidores más un síndico. Con esta forma, fortalecerán su presupuesto, pues los recursos públicos que se liberen como consecuencia de la reducción o ajuste en la integración de dichos órganos de gobierno municipal se sumarán al ámbito presupuestal de la propia localidad, fortaleciendo su hacienda pública y así poseer caudales que se destinarán a servicios públicos municipales, obra pública local y en general acciones que incidan directamente en el bienestar de la población. En este capítulo de los ayuntamientos, se ratifica la prohibición del nepotismo en los cargos de elección popular.





Por cierto, las oposiciones ya tomaban vuelo para criticar la iniciativa, pero en el Senado se advirtió y anunció que hará corrección en el artículo 115 constitucional para reintegrar el “principio de paridad” al conformar el órgano de gobierno municipal, que “por una omisión” se eliminó en la propuesta presidencial, y una modificación a ese mismo ordenamiento, a fin de quitar el tope mínimo en el número de regidurías en los ayuntamientos –fijado en siete– y sólo dejar el máximo de 15. (La Jornada, 19-III-026).


Otro tópico que toca el multicitado Plan B, se refiere a la revocación de mandato, figura democrática introducida en el sexenio previo al actual, y que está proyectado a realizarse el próximo año, aunque ahora se plantea pudiera ser el 2028, si así lo pide la ciudadanía. Esta institución (revocación de mandato), reconoce en el pueblo su atribución plena de la soberanía, y por ello, los ciudadanos pueden en ejercicio de su derecho, separar gobernantes corruptos o ineptos. Como afirma el principio: El pueblo pone y el pueblo quita. En la modificación que está en estudio, se precisa la posibilidad de que el titular del ejecutivo pueda, sin hacer campañas por partidos o candidatos, promover la participación popular en la revocación, en los términos de la ley correspondiente.





En esta ocasión, tanto los partidos aliados a MORENA, como los gobernadores de la Cuarta Transformación, emitieron tajantes mensajes de apoyo a las propuestas de la Presidenta CSP. En un desplegado, los ejecutivos -24- de la 4T, manifestaron su respaldo al plan B, lo que implica que avalan la disminución del monto de lo que corresponde a los Congresos locales y al número de regidores que integran los cabildos, así como que no haya privilegios para los funcionarios públicos y desde luego, no haya sueldos exorbitantes. (Mañanera,18-III-026).

El Partido del Trabajo -PT- , Morena y el Partido Verde Ecologista de México, -PVEM- declararon su respaldo total a la presidenta Claudia Sheinbaum y al Plan B. Reginaldo Sandoval, por los del Trabajo, asentó que “La unidad es clave para avanzar con determinación en la Cuarta Transformación y trabajar por el bienestar del pueblo mexicano”, rematando que no al cien sino al doscientos por ciento estaban con CSP. Carlos Puente, diputado del Partido Verde, aseguró que el Plan B de la reforma electoral de la Presidenta Claudia Sheinbaum 'empodera más a la gente'. Y Manuel Velasco, coordinador del partido verde en el senado, en entrevista con José Cárdenas, explicó que su bancada decidió respaldar el llamado ‘Plan B‘ de reforma electoral impulsado por la presidenta, porque encontraron coincidencias en temas clave como la reducción del gasto en congresos locales, ayuntamientos y el propio Senado, con el objetivo de generar ahorros que se destinen a obra pública y programas sociales, agregando otros puntos, como la posibilidad de realizar revocación de mandato en 2027 o 2028, y defendió los cambios relacionados con consultas populares y la reducción del presupuesto legislativo, asegurando que el planteamiento busca mayor eficiencia en el gasto público y mejores beneficios para la ciudadanía. Por lo que ve a MORENA, ni se diga; Ma. Luis Alcalde Luján, la dirigente, exaltó el gobierno de la 4T y ponderó las cualidades republicanas de la presidenta CSP, especificando los avances que conlleva la iniciativa del Plan B.





En conclusión, de aprobarse el Plan B electoral, se dará un paso más en el afán de que impere la austeridad en el ramo de elecciones, se logren ahorros que se derramarían para servicios y obras en pro de la comunidad, se mejoren los sistemas democráticos y para fiscalizar los recursos públicos, así como conceder más participación a la sociedad en los procesos políticos de Estados y municipios.



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