No dejes que ningún prejuicio que puedas tener en contra de los términos espirituales te impida preguntarte a ti mismo lo que significan para ti.
La
idea de la fe es algo difícil de tragar, cuando dentro y alrededor
de mí el miedo, la duda y la ira abundan. A veces, la mera idea de
hacer algo diferente, algo que no estoy acostumbrado a hacer, puede
acabar convirtiéndose en un acto de fe si lo hago regularmente y sin
debatir sobre si es la cosa apropiada para hacer. Cuando llega un día
malo y las cosas no salen bien, una reunión o una conversación con
otro borracho a menudo me distraen lo suficiente como para
convencerme de que todo no es tan imposible, tan abrumador como lo
había creído. De la misma forma, asistir a una reunión o hablar
con un compañero alcohólico son actos de fe: creo que estoy
contrarrestando mi alcoholismo.
Estas son las formas en las que sigo acercándome a la fe en un Poder Superior.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario