Ricardo Sigala
Momento 1, dos publicaciones
No
considero exagerado decir que esta tarde, esta presentación, es un
momento histórico para la literatura del Sur de Jalisco, en
particular en lo relacionado con los estudios literarios.
Por
una parte, tenemos la primicia del segundo volumen del Mosaico
Literario del Sur de Jalisco,
este acertado proyecto cuyo primer impulso se lo debemos a la
incansable Andrea Reynoso y que, según nos informa Pedro Valderrama,
crece de una manera sorprendente y vertiginosa en sus ramificaciones
hacia los Altos de Jalisco y la propia Guadalajara. La colección
Mosaico Literario es un fenómeno innegable en la investigación
literaria de nuestro estado, y lo más interesante es que se trata de
una iniciativa independiente, que muestra lo que puede lograrse desde
la sociedad civil.
Ante este escenario resultaría ocioso detenernos en explicar que la primera entrega del Mosaico Literario del Sur de Jalisco resultó más que exitosa, baste decir que a un año del lanzamiento del primer volumen, contamos ya con esta segunda entrega, ahora coordinado por Pedro Valderrama Villanueva. En este se incluyen artículos sobre diez personajes de la región que muestran la diversidad y la riqueza de sus obras y sus trayectorias, algunos de ellos, figuras relativamente identificables, al menos para nosotros, en la medida que han tenido cierta visibilidad en distintos momentos de la historia, estos son Refugio Barragán de Toscano, Vicente Preciado Zacarías, Emmanuel Palacios, Francisco González Guerrero y Basilio Vadillo; al mismo tiempo el volumen nos entrega nombres menos explorados o poco revisitados por la crítica, y por lo tanto más necesarios en este tipo de trabajos, se trata de Esperanza Valdovinos (Eva), Salvador Escudero, Alfredo Velasco Cisneros, J. Jesús Nava Guevara y Salvador Cortés. Los estudiosos, los responsables de este compendio trabajan desde distintos puntos de la región, Zapotlán tiene la nómina más numerosa: Didiana Sedano, Fernando G. Castolo, Milton Iván Peralta, Miguel Ángel López Barajas y quien esto escribe; las plumas que ejercen desde Autlán son Guillermo Tovar y Andrea Reynoso; San Gabriel tiene su representación en José de Jesús Guzmán Mora, y Zacoalco de Torres, en Salvador Encarnación, por supuesto no puede faltar la presencia ineludible de Pedro Valderrama Villanueva, desde Guadalajara.
La
segunda parte, de esta tarde histórica tiene que ver con la
presentación del número 143 de la Revista
de Estudios Jaliscienses,
el órgano de divulgación del Colegio de Jalisco, una de las
instituciones más prestigiosas de nuestra entidad en lo que se
refiere a la investigación. Para los que hemos dedicado nuestra vida
a la literatura desde las distintas regiones del estado, que hemos
conocido su rica tradición y hemos observado y documentado con
atención sus dinámicas literarias, nos llena de orgullo que el
Colegio de Jalisco haya decidido dedicar un número de su importante
revista al trabajo que hacemos, y que haya dedicado la encomienda de
coordinarlo a Pedro Valderrama Villanueva, una de las innegables
autoridades en este tema. En este número Juan Carlos Gallegos
escribe sobre los talleres literarios en Guadalajara entre 1970 y
2000; Dante Alejandro Velázquez escribe sobre Alfredo Márquez
Campos; Calros Axel Valdovinos sobre Arturo Rivas Sainz y López
Velarde; Didiana Sedano, hace lo propio con
La Palmera del Valle,
la revista que fundó y dirigió Refugio Barrahán de Toscano en el
Zapotlán del siglo XIX; también el número cuenta con una panorama
de la actual literatura del Sur de Jalisco.
Momento 2, el de agradecer al maestro.
Durante
el último cuarto de siglo, el nombre de Pedro Valderrama ha estado
rondando los espacios de la literatura de nuestro estado, primero
como estudiante de la Maestría en Literatura Mexicana, en donde
realizó una tesis sobre las revistas literarias de Guadalajara de
finales del siglo XX, esa misma investigación después lo llevaría
a obtener una beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de
Jalisco, que finalmente se vería publicada bajo el título
El perímetro de la hoja,
en 2007 por la propia Secretaría de Cultura.
Desde entonces su pluma inquieta, selectiva, incansable, ha hecho una labor de investigación y de promoción de nuestra literatura como pocas veces en la historia de nuestro estado. Pensemos en sus colaboraciones en la prensa y las revistas literarias, en los libros reseñados, en los los autores perfilados, en las trayectorias estudiadas, en los movimientos analizados, los fenómenos editoriales examinados, la lista es larga, y se prolonga más si enumeramos sus libros, tanto aquellos en los que incluye sus artículos periodísticos, sus ensayos, sus prólogos y reseñas, como las numerosas antologías que ha realizado o los volúmenes que ha coordinado, y aún faltaría hablar de su propia obra de creación.
Hacer
el listado de sus trabajos resultaría prolongado y monótono, y esa
numeralia, a pesar de reconocer esa larga y ardua labor, no haría
justicia a las aportaciones de Valderrama, pues sus estudios no se
valoran por la cantidad, están movidos por una pasión nacida de su
amor a la literatura, su entrega es legítimamente impulsada por el
saber y el conocimiento. En el océano de la investigación en el que
la motivación principal es el currículum y los indicadores
institucionales, la obra de Pedro Valderrama es una isla libérrima
en sus objetos de estudio, en sus formatos, en la elección de sus
colaboradores. Ante la aridez de la crítica literaria convencional,
oficial o institucional, ante el paper
retórico, oscuro, ilegible, y a veces inaccesible, los escritos de
Pedro Valderrama Villanueva buscan la comunicación, se dirigen al
lector de a pie, sin faltar a la seriedad ni al rigor de la
investigación. Pedro Valderrama es una especie de explorador de las
literaturas disidentes, las contraculturales, las regionales, le
interesan los escritores excluidos del canon, los olvidados de la
historia de la literatura y de la academia, los alejados de los
reflectores, los que caminan por el lado salvaje, el alternativo, en
otras palabras le interesa alejarse del centro.
En lo que va del siglo Pedro Valderrama Villanueva ha estado cartografiando este mapa, y en este tiempo se ha encontrado y ha convocado un grupo de cofrades, aliados, cómplices que se suman a esta cruzada cultural. Un ejemplo de lo dicho anteriormente son justo los dos volúmenes que esta tarde presentamos Mosaico literario del Sur de Jalisco Vol II y el número 143 de la Revista de Estudios Jaliscienses, en él confluyen los intereses de Pedro Valderrama, en él también se encuentran sus secuaces, esos gambusinos, como a él le gusta llamarle a los buscadores de sorpresas y novedades en los archivos, las bibliotecas, en la memoria, en la vida cotidiana de nuestras letras.
Nota: texto leído el 20 de marzo de 2026 en la Casa Taller Literario Juan José Arreola, en la presentación de Mosaico literario del Sur de Jalisco Vol II y el número 143 de la Revista de Estudios Jaliscienses

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