Hemos
visto esta verdad demostrada una y otra vez, “Una vez alcohólico,
alcohólico para siempre”… Si estamos haciendo planes para dejar
de beber no debe haber reserva de ninguna clase, ni ninguna idea
oculta de que algún día seremos inmunes al alcohol…
Para
estar gravemente afectado no es necesario que uno haya estado
bebiendo durante mucho tiempo, ni que beba tanto como lo hicimos
algunos de nosotros. Esto es particularmente cierto en las mujeres.
Las alcohólicas en potencia a menudo se convierten en tales, y en
pocos años su caso está muy avanzado.
Estas palabras las tengo subrayadas en mi libro. Son ciertas para hombres y mujeres alcohólicos. En muchas ocasiones yo he abierto mi libro en esta página y he reflexionado sobre este pasaje. Nunca tengo que engañarme a mí misma recordando mis a veces diferentes maneras de beber, o creyéndome “curada”. Prefiero pensar que, si la sobriedad es un regalo de Dios para mí, entonces mi vida sobria es mi regalo para Dios.
Espero que Dios esté tan feliz con Su regalo como yo lo estoy con el mío.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario