No
te desanimes.
Hay
pocas experiencias que tengan para mí menos valor que la sobriedad
lograda con rapidez. Con demasiada frecuencia, las esperanzas poco
realistas han acarreado el desaliento, sin mencionar la lástima de
mí mismo y el cansancio por haber querido cambiar el mundo antes del
sábado que viene. El desaliento es una señal que me advierte la
posibilidad de haber pisado el terreno de Dios. La clave de realizar
mis posibilidades está en reconocer mis limitaciones y en creer que
el tiempo no es una amenaza sino un regalo. La esperanza es la llave
que abre la puerta por la que salimos del desconsuelo. El programa me
promete que, si no me echo el primer trago hoy, siempre tendré
esperanza. Habiendo llegado a creer que guardo lo que comparto, cada
vez que le doy ánimo a otro se me da ánimo. Unido con otros, por la
gracia de Dios y la Comunidad de A.A., voy caminando por el camino
del destino feliz. Que yo siempre tenga presente que el poder que
está dentro de mí es muy superior a cualquier temor que se me
presente.
Que yo siempre tenga paciencia, porque estoy en el buen camino.

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