Fernando
G. Castolo*
"De
luz y sombra" es la propuesta poética que nos obsequia María
Julia Imazio, una mujer que tiene cincelada en la piel sus raíces
argentinas y, en esa misma piel, lleva tatuado los años de toda una
vida en esta antigua Zapotlán el Grande.
Con su peculiar
acento del Sur continental, Julia se abre como pétalos de flor en
junio para compartir intimidades que ha guardado con el celo de una
querencia desbordada y que, finalmente, tiene esa necesidad de
compartir con la generosidad de un corazón asistido de plenitudes
trascendentes.
En
esta su Ciudad Guzmán, la de la forestal cultura nerudiana (de aires
del Sur), encontró amigos y se reencontró así misma, rescatando
sus infantiles anhelos literarios, explayando sus alas, volando por
el raso superficial de las aguas mansas de la laguna y elevándose
hasta la cresta misma del volcán Nevado.
Sí, Julia nos lleva
con su ejercicio literario a una poesía inspirada en lo cotidiano,
en esas luces y sombras de lo humano, encumbrando la vida misma en
esos matices claroscuros. Hay una propuesta sincera y humanizada, con
la que abraza sus cuitas y abrasa con calidades.
En su
experiencia hay transparencias con pájaros con lluvias, de las cosas
que no fueron, de las que regresan y de las que siempre son. Letras
que despiertan de su letargo aspirando a ser inspiraciones para
quienes se aproximen a sus contenidos y a sus continentes.
Los
buenos aires del Sur (continental) se han fundido a los benevolentes
aires de otro Sur (jalisciense), creando una atmósfera lúdica que
logra conmover sensaciones extraordinarias, siempre sinceras, siempre
certeras, efímeras a la mente, pero trascendentes al corazón.
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