Carlos I. Toledo Vizcaíno
Antes de 2018, Andrés Manuel López Obrador hizo algo
que muchos no entendieron en su momento: incluyó y sumó expresiones
y personajes políticos que no provenían de las filas de Morena. Lo
hizo para ganar la elección de 2018 y para darle gobernabilidad al
país. En política a eso se le dice coloquialmente: "dar el
centímetro para ganar el metro".
A partir de 2018, los
referentes y dirigentes nacionales de Morena Sí, a lo largo y ancho
del país, han insistido en que la unidad es indispensable. No como
discurso, sino como condición para sostener el
movimiento.
Construir esa unidad, el consenso, la hegemonía y
la integración no ha sido sencillo en estos últimos ocho años;
sobre todo en los procesos electorales Morena ha pasado por etapas
complejas a nivel nacional, en Jalisco, en el Distrito 19 y en
nuestro municipio: Zapotlán el Grande.
En días pasados estuvo
en Jalisco, Ariadna Montiel Reyes, dirigente nacional de Morena, se
trató de una reunión a puerta cerrada con todos los referentes y
expresiones de la entidad. Aunque fue privada, es evidente que se
habló de lo que a todos nos ocupa: las candidaturas, el proceso
electoral de 2027 y la unidad del movimiento en el estado.
Lo
anterior viene a colación porque el pasado domingo 2 de agosto, el
Colectivo Movimiento Obradorista Zapotlán el Grande, en él que
participó, realizó una asamblea a la que asistí.
Desde mi
punto de vista, el evento tenía cuatro objetivos muy claros:
1.
Reconocer a los compañeros del Sur de Jalisco que, a lo largo de
décadas, han sido los referentes históricos, intelectuales y
políticos de la izquierda y, a la postre, los fundadores de Morena
en el Distrito 19.
2. Reconocernos como grupo con sentido de
pertenencia e identidad, sabiendo de dónde venimos, y así nacer a
la opinión pública como una expresión política afín a la
izquierda y a Morena Jalisco.
3. Señalar, como izquierda
crítica y autocrítica que somos, que respecto a los actuales
diputados federales, locales y gobiernos municipales en Jalisco
emanados de la Mega Alianza de 2024 -que aunque son de diferentes
partidos e ideologías-, reconocemos sus aciertos y criticamos sus
errores.
Sus acciones no son responsabilidad automática del partido
que los postula, sino de cada servidor público en funciones; así
como de que la mayoría de quienes estuvimos en esa asamblea no somos
gobierno ni participamos en él.
4. Informar que, como
expresión política, estamos listos para aspirar, participar y
trabajar de cara al próximo proceso electoral, una vez que el
partido determine los mecanismos y tiempos. Todo dentro de la
institucionalidad y el respeto. Y que, como grupo, creemos ser una
mejor alternativa para gobernar, por lo que exigimos espacios al
partido y la oportunidad a la comunidad, si alguno de los compañeros
resulta favorecido en el proceso interno.
Esos cuatro puntos
eran el objetivo y el mensaje de la asamblea, no más.
En
dicha asamblea hubo algunas declaraciones imprudentes, que deben
tomarse a título del que las expuso y no a nombre del colectivo,
declaraciones que respeto, más no comparto y que me atrevo a decir
que no son del sentir de la mayoría de los ahí presentes y que por
ende repercuten en la frágil unidad, la opinión pública y la
ciudadanía, con lo que solo le damos armas a la derecha de nuestra
región.
Debemos entender que el proceso electoral interno de
2024 ya pasó; que fue una estrategia nacional para avanzar en
Jalisco, dolorosa para algunos, pero necesaria. Hoy, en las filas del
partido, ya tenemos a ex militantes y simpatizantes de los extintos
Hagamos y Futuro, y en algunos casos, del PT Jalisco.
Debemos
tener muy presente que, cuando hacemos referencia a la 4T, abarcamos
también a los que se sumaron recientemente, como los ex priistas que
llegaron a Morena en Autlán de Navarro, en días pasados ("Autlán
y sus regiones", 12 julio 2026), y de los que desde hace varios
procesos pertenecen a otro partido afín a la 4T. El que no sean de
la expresión política propia de uno no puede ser motivo para
descalificar, porque al descalificarlos nos descalificamos a nosotros
mismos.
En el Sur de Jalisco, y de cara a 2027, nos debe quedar
muy claro: ya somos gobierno en los principales municipios del
Distrito 19, tenemos las dos diputaciones, local y federal, pero
sobre todo, ya no somos oposición.
El próximo proceso en
nuestro distrito no sólo será complicado, será exageradamente
complejo; sobre todo, si desde ahorita no somos capaces de ponemos de
acuerdo, lo que podría llevarnos a perder los espacios que ya
tenemos ganados en nuestro distrito, e incluso correríamos el riesgo
de perder la diputación federal.
Nuestros referentes y líderes
del Sur de Jalisco, con altura de miras, están obligados, desde
ayer, a tender puentes de diálogo, tolerancia y entendimiento,
obligados también a demostrar la misma actitud tanto en lo interno
como hacia afuera de nuestro partido/movimiento.
Borrón y
cuenta nueva. Ahora sí que, "el centímetro para el metro".

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