Salvador Encarnación*
No todos los besos son de amor y Judas lo sabía muy bien.
El profesor de Biología, en la secundaria, nos comentó que los microbios compartidos al dar un beso eran los suficientes para matar un conejo. Desde entonces es un dato a comprobar.
Consuelito Velázquez, la autora de Bésame mucho, entre otras triunfales canciones, en varias entrevistas sostuvo que al componer esa canción: “ella todavía no había besado”. Era muy joven por ese entonces, quizá los diecinueve años. Esa información, dada a conocer años después, carga un tufo mojigato que, en mi opinión, debió guardarla en el fondo de sus recuerdos. Cierto, esas cuantas palabras no le restan ni un miligramo a la belleza de la canción. Entre el ejército de celebridades que la han cantado es bueno recordar la interpretada por Pedro Infante en la película: ¡A toda máquina! (A.T.M.) (1951).
Un beso, a mi parecer no creíble, es el que se dan San Joaquín y Santa Ana en El encuentro en la puerta dorada del florentino Giotto. Es un beso frío, en donde los dos santos guardan la respiración. Ella lo observa; él mira hacia el infinito. Aunque la explicación de la pintura sostiene que el beso expresa “ternura”, más bien es una pose acartonada, como se dice en teatro.
En el cuadro La maternidad, Pablo Picasso pintó a una mujer besando a su hijo. Con la mano izquierda acaricia la cabeza del niño y con la derecha sostiene una posible manzana. El fruto está ubicado entre ambos. Más que fruto, es un corazón. Es bueno citar las palabras de Picasso en relación a la pintura: “Lleva cuatro años aprender a pintar como Rafael, pero toda una vida aprender a dibujar como un niño".
Un beso político. El “fraterno” que le dio Gorby a un integrante del entonces Partido Comunista. El otro, peliculesco, entre Molinita y el guerrillero en El beso de la mujer araña.
Y si no fuera suficiente un beso, Emma Elena Valdelamar Casarín compuso Mil besos: “Yo sé que los mil besos/ que te he dado en la boca/ se me fue el corazón…”, interpretada por Los Bribones. Y entre pujiditos, la versión que canta María Victoria es de recordar.
Un respetuoso beso es el que le dieron el Papa León XIV y el Patriarca Bartolomé a las reliquias del apóstol San Pedro.
Los Churumbeles de España cantan El beso. Es para escucharla una vez y no más. Cada quién sus gustos.
“Tus besos se llegaron a recrear” es un fragmento de la canción Contigo de Claudio Estrada Báez, un éxito del trío Los Panchos. Otra interpretación la hizo Germán Valdés Tin Tan. En esas cuantas palabras encontramos la nostalgia, el recuerdo de algo ido.
*Consocio del Capítulo Sur, de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco.
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