Jesús Cruz Flores
¿Qué es un bosquejo? ¿Y por qué sobre la arena? Cuando Pedro Valderrama Villanueva me dio a conocer el título de su libro, Bosquejos sobre la arena. Textos sobre letras jalisciense (2024). Lo primero que pensé fue en el posible simbolismo que planteaba. Un plano figurado en el medio de una arena domeñada por el agua, por el viento y por el propio transitar de los personajes que deambulan por un amplio territorio, teniendo a sus pies un pequeño mapa piedritas finas. Molidas y remolidas por el paso desgastante de los tiempos y sus actantes. Algo similar a lo que ocurre en la memoria con sabor a tiempos idos que, pese a todos los pronósticos, permanecen se forman y reconforman. Y que por tanto hace falta la mirada acuciosa, con cuenta hilos, que pueda dar registro a toda la materia que se extiende en bastas lejanías, pero que sigue ahí, oculta entre minúsculas particiones. A contra vuelo diríamos hoy, del bit, del mega y de la nube. Navegantes en el vacío de sus posibilidades y de su permanencia en el recuerdo volátil del homo informaticus. Una labor titánica, tal vez mucho mayor, que hace apenas un siglo pasado. El reflejar en el hoy en un libro impreso, la historia de la historia de los escritores jaliscienses. Es en gran medida una historiografía. Representa el tratar de no dejarlos en la virtualidad del ostracismo.
