Fernando G. Castolo*
Con las primeras gotas de lluvia que caen al valle, el ambiente se aromatiza de un peculiar olor a "tierra mojada", que evidencia esa fornicación de los elementos naturales que, juntos, darán a luz a un paisaje lleno de verdor. Entonces, todo logra entusiasmarse, inclusive el estado de ánimo que es más delirante y positivo.


