
Mtra. Mercedes Imelda Avalos Ruiz
Con las
prisas cotidianas, la influencia de las redes en el desarrollo de las
actividades de cada día, así como la falta de práctica recurrente, se ha ido
perdiendo el interés por la lectura de los menores de edad. Antes era parte de
los placeres el tener un cuento, leerlo, compartirlo con los amigos de la edad,
comentar con nuestros pares las aventuras de Ana Frank, lo que nos contaba
Daniel en su diario y hasta las travesuras de Hugo, Paco y Luis.












