lunes, 3 de agosto de 2026

La traza original de la ciudad que pervive hasta nuestros días

 



Fernando G. Castolo*



Desde el arribo de los peninsulares, el trazo de la ciudad, según lo planificado por fray Juan de Padilla, se inspiró en la llamada "cuadrícula", donde se conformaron manzanas cuadradas con dimensiones de cien por cien varas castellanas.



Sin embargo, un escurrimiento natural modificó esta regularidad en el trazo, y se convirtió en el eje que dividió dos importantes porciones de la ciudad: hacia el norte se fundó el pueblo de Santa María de la Asunción de Zapotlán, y hacia el sur el pueblo indígena de Analco. Este escurrimiento natural, conocido hoy en día como Arroyo Los Guayabos, serpentea y parte la ciudad en dos. Bajando por toda la calle Degollado, se sigue por Negrete, Reforma y Manuel M. Diéguez, arterias que en su diseño igualmente van serpenteando de forma caprichosa e irregular, siguiendo el trazo natural del citado arroyo.


La falta de planeación de la parte sur es evidente. Aún existe una gran manzana cobijada por las calles Ocampo, Primero de Mayo, Leona Vicario y Ramón Corona, por ejemplo. Otras calles chuecas son Núñez, porque se le forzó a unir el barrio de San Pedro con el barrio del Santuario; y Refugio Barragán de Toscano, porque se le forzó a unirla con el breve Jardín del Rico.


Ciudad Guzmán, al igual que otras urbes fundadas en el siglo XVI, es producto de esa fusión cultural y de esa singular geografía en la cual estamos asentados, propiciando una identidad única y muy particular.


*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Popular Posts