jueves, 22 de enero de 2026

Escribir la vida y compartirla

 




Fernando G. Castolo


Escribir la vida. Los grandes escritores, de todos los tiempos, dejan en cada una de sus obras una parte de ellos. Ahí quedan plasmados recuerdos, anécdotas, lecturas, relatos y consejas compartidos por terceras personas. Ahí, en los textos que crean, hay un espíritu vivo que se comparte a raudales, que se expone sin empacho y que otorga amarguras y glorias.



Escribir es un acto de amor que incluye sentimientos íntimos y que gozan de la creatividad para despertar emociones en los lectores. Ser capaz de despertar en ellos alegrías y tristezas en el transcurso de su desarrollo, es todo un arte que se celebra o se reprime. Cuando se está en condiciones de abordar una lectura, ésta causará grandes transformaciones, como producto del genio e ingenio de su creador.

Escribir es un acto de honestidad, en el que se vuelcan las experiencias personales del escritor, quien desarrollará, con ayuda de ciertas herramientas, su propia personalidad, capacidad y elocuencia. No es fácil tomar este oficio, porque se requiere disciplina para alcanzar el éxito después de duras batallas perdidas. La opinión pública es la que se encarga de aplaudir o repudiar esas creaciones.

Escribir es un acto de fe que implica una entrega total. Escritor no es lo mismo que escribiente, porque en el primero hay arte, y en el segundo hay una simple tarea. Zapotlán el Grande ha dado importantes escritores con una trascendencia local, nacional e internacional y, gracias a ello, su nombre se reconoce como la cuna de grandes... De grandes creadores que son un referente obligado en la historia universal. Escribir la vida y compartirla.



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