Salvador Encarnación
Se
cumplió la profecía. Días antes de efectuarse la marcha de la
Generación Z, a realizarse el sábado 15 de noviembre, se vaticinó
que habría violencia. Y la hubo. Otra vez hicieron presencia los
encapuchados y mancharon con su actuar, la protesta. Eran dos marchas
en una en la ahora CDMX. Ambas desembocaron en el Zócalo. La primera
para urgir justicia por el asesinato del expresidente de Uruapan, don
Carlos Manzo y exigir seguridad para ese municipio y en todo el
Estado. Horas antes al día convocado, la señora Grecia Quiroz
García viuda de Manzo, presidenta municipal sustituta de Uruapan,
expresó en conferencia de prensa: “Nosotros no estamos encabezando
esa marcha”. La otra, más publicitada, fue organizada por la
Generación Z, que imita las protestas en otras naciones.

