Hemos llegado al convencimiento
de que Él quisiera que tuviéramos la cabeza con Él en las nubes,
pero que nuestros pies deben estar firmemente plantados en la tierra.
Aquí es donde están nuestros compañeros de viaje y donde tiene que
realizarse nuestro trabajo. Estas son nuestras realidades. No hemos
encontrado nada incompatible entre una poderosa experiencia
espiritual, y una vida de sana y feliz utilidad.
Todas las
oraciones y meditaciones del mundo no me ayudarán a menos que estén
acompañadas de la acción. Practicar los principios en todos mis
asuntos, me muestra el cuidado que tiene Dios en todos los aspectos
de mi vida. Dios aparece en mi mundo cuando yo me hago a un lado y
permito que entre Él.

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