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| Dante Alejandro Velázquez. |
Pedro Valderrama Villanueva
Dante
Alejandro Velázquez (Lagos de Moreno, 1973), arquitecto de profesión
y escritor y editor por vocación, es, desde la década pasada, uno
de los investigadores más puntuales del pasado y presente literario
de su ciudad natal y promotor de la literatura a través del
Encuentro de poetas “Francisco González León”, que se llevó a
cabo durante varias ediciones desde la década pasada hasta años muy
recientes. Es autor de los poemarios Púrpura
(2006), La
ciudad del rosal
(2008 y 2025), Latentación
(2009), Última
Luz
(2015) y Suburbio
acá
(2022). Y, asimismo, es responsable de diversos trabajos que rescatan
el pasado literario de Lagos de Moreno.
Conocí a Dante
Alejandro hace aproximadamente 18 años en Guadalajara como coeditor,
al lado de Berónica Palacios, de la revista (y editorial) Papalotzi.
Sin embargo, pronto descubrí que, además de un sensible poeta, es
un talentoso estudioso de las letras laguenses. Su trato siempre
amable y mesurado es la de una persona que sabe analizar
detenidamente y mirar en su justa dimensión el pasado y presente
literario. Nuestro autor es ante todo un crítico literario y su
trabajo lo ha concretado, hasta el momento, en tres libros y
numerosos ensayos y artículos que nos demuestra su capacidad
analítica y la sensibilidad necesaria para desmenuzar la obra de
otros escritores.
Su
primer trabajo dentro del campo de la investigación es Un
canto me demanda, memoria de poesía laguense
(Ediciones Papalotzi, 2011), una antología poética que propone un
recorrido que abarca desde el siglo XVI hasta la actualidad. Con
cerca de medio centenar de autores, esta muestra no sólo actualiza
el panorama en su momento, sino que integra voces diversas y
evidencia la vitalidad sostenida de la poesía en la ciudad.
Un canto me demanda es,
de alguna forma, la continuación de la Antología
de poetas laguenses
(1943), de José de Jesús Topete, la otra gran antología alteña
que reúne a escritores de los siglos XIX y XX, y que constituye una
referencia fundamental para los estudios sobre la literatura de la
región. Recordemos que el difícil oficio de elaborar antologías es
una proeza que requiere de criterios sólidos y una exhaustiva
búsqueda de materiales. A través de
Un canto me demanda
el compilador nos entrega un primer trabajo valioso que suma a la
riqueza literaria de su natal Lagos de Moreno.
Algunos años
después, Dante Alejandro nos ofrece El
veneno y el olvido: Ruperto J. Aldana,
(CECA-Jalisco, 2020), un sensible estudio biográfico del poeta
decimonónico de origen laguense. A pesar de la brevedad del volumen,
Velázquez escribe una amable y valiosa aproximación a su vida y un
análisis detenido de sus versos. En el medio local, dicho sea de
paso, no abundan los estudios biográficos sobre escritores de
Jalisco del pasado. Algunos de los escasos ejemplos de este tipo de
trabajos, además de
El veneno y el olvido: Ruperto J. Aldana,
son
Isabel Prieto de Landázuri
(1999 y 2023), de Ma. Esther Gómez Loza, Vida
y poesía de una escritora decimonónica: Isabel Prieto de Landázuri
(2020),
de María
del Socorro Guzmán Muñoz, y Mi
voz hecha ceniza. Rebeca Uribe, poeta jalisciense
(2025), de Silvia Quezada.
Por último,
Artilugio. Artículos y reseñas (Ediciones
Papalotzi, 2024)
es un libro que reúne una selección de escritos elaborados, en su
mayoría, entre 2017 y 2024. El volumen está dividido en dos
secciones: la primera es sobre arquitectura, el arte y la ciudad; y
la segunda parte está dedicada a la literatura. En tantas palabras:
Artilugio
trata sobre las dos grandes pasiones del autor. En estos textos
percibimos la soltura de su prosa puntual y, ante todo, su ojo
crítico. Aquí el autor explora una variedad amplia de temas de su
interés y autores cercanos a él, pero destaca sobre todo lo que
tiene que ver con el añorado terruño: Lagos de Moreno. Entre los
temas y escritores que Dante Alejandro aborda encontramos a la poesía
poco recordada en la actualidad de Francisco de Alba, Lagos de Moreno
como escenario de diversas narraciones, el relevo generacional de
escritores que en años recientes irrumpió en el medio local, la
generosidad y presencia de Sergio López Mena, además de los libros
de Silvia Quezada, Berónica Palacios, Bladimir Ramírez, Román
Villalobos y del investigador José Espoinosa Limón, entre
otros.
Por otro lado, Dante Alejandro Velázquez, asimismo, ha
contribuido, en revistas y libros colectivos, con artículos
relevantes para la mejor comprensión de la literatura jalisciense.
Por ejemplo, este 2026, participó en el número 143 de la revista
Estudios
Jaliscienses
de El Colegio de Jalisco, con “Alfredo Márquez Campos, a 103 años
de su nacimiento”, donde nos ofrece un texto sobre la vida y obra
del narrador laguense y cuyos libros han quedado sepultados en
bibliotecas y librerías de viejo. Así también participó en el
tercer volumen de la colección Mosaico
Literario,
Mosaico
literario de los Altos de Jalisco
(2026) con “Rodolfo
Revilla y El Tlacuache”, donde ofrece una evocación biográfica y
literaria de Rodolfo Revilla, destacando su presencia significativa
en la vida cultural de Lagos de Moreno y Aguascalientes. Dante
Alenjandro subraya el papel central de Revilla en el Taller literario
El Tlacuache, su impulso a proyectos colectivos como revistas y
publicaciones independientes, y su influencia formativa en nuevas
generaciones de escritores en la región.
En conclusión, la labor de Dante Alejandro Velázquez,
dentro del ámbito de la investigación de las letras de Jalisco, a
pesar de su relativa brevedad, hasta el momento, es una de las más
sustanciosas. En los próximos años seguramente nuestro crítico
alteño (avecindado actualmente en Chapala) nos entregará nuevos
trabajos que sumarán a sus valiosas contribuciones aquí revisadas.





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