domingo, 11 de octubre de 2026

Dante Alejandro Velázquez, crítico de las letras laguenses

 

Dante Alejandro Velázquez.


Pedro Valderrama Villanueva



Dante Alejandro Velázquez (Lagos de Moreno, 1973), arquitecto de profesión y escritor y editor por vocación, es, desde la década pasada, uno de los investigadores más puntuales del pasado y presente literario de su ciudad natal y promotor de la literatura a través del Encuentro de poetas “Francisco González León”, que se llevó a cabo durante varias ediciones desde la década pasada hasta años muy recientes. Es autor de los poemarios Púrpura (2006), La ciudad del rosal (2008 y 2025), Latentación (2009), Última Luz (2015) y Suburbio acá (2022). Y, asimismo, es responsable de diversos trabajos que rescatan el pasado literario de Lagos de Moreno.



Conocí a Dante Alejandro hace aproximadamente 18 años en Guadalajara como coeditor, al lado de Berónica Palacios, de la revista (y editorial) Papalotzi. Sin embargo, pronto descubrí que, además de un sensible poeta, es un talentoso estudioso de las letras laguenses. Su trato siempre amable y mesurado es la de una persona que sabe analizar detenidamente y mirar en su justa dimensión el pasado y presente literario. Nuestro autor es ante todo un crítico literario y su trabajo lo ha concretado, hasta el momento, en tres libros y numerosos ensayos y artículos que nos demuestra su capacidad analítica y la sensibilidad necesaria para desmenuzar la obra de otros escritores.

Su primer trabajo dentro del campo de la investigación es Un canto me demanda, memoria de poesía laguense (Ediciones Papalotzi, 2011), una antología poética que propone un recorrido que abarca desde el siglo XVI hasta la actualidad. Con cerca de medio centenar de autores, esta muestra no sólo actualiza el panorama en su momento, sino que integra voces diversas y evidencia la vitalidad sostenida de la poesía en la ciudad. Un canto me demanda es, de alguna forma, la continuación de la Antología de poetas laguenses (1943), de José de Jesús Topete, la otra gran antología alteña que reúne a escritores de los siglos XIX y XX, y que constituye una referencia fundamental para los estudios sobre la literatura de la región. Recordemos que el difícil oficio de elaborar antologías es una proeza que requiere de criterios sólidos y una exhaustiva búsqueda de materiales. A través de Un canto me demanda el compilador nos entrega un primer trabajo valioso que suma a la riqueza literaria de su natal Lagos de Moreno.




Algunos años después, Dante Alejandro nos ofrece El veneno y el olvido: Ruperto J. Aldana, (CECA-Jalisco, 2020), un sensible estudio biográfico del poeta decimonónico de origen laguense. A pesar de la brevedad del volumen, Velázquez escribe una amable y valiosa aproximación a su vida y un análisis detenido de sus versos. En el medio local, dicho sea de paso, no abundan los estudios biográficos sobre escritores de Jalisco del pasado. Algunos de los escasos ejemplos de este tipo de trabajos, además de El veneno y el olvido: Ruperto J. Aldana, son Isabel Prieto de Landázuri (1999 y 2023), de Ma. Esther Gómez Loza, Vida y poesía de una escritora decimonónica: Isabel Prieto de Landázuri (2020), de María del Socorro Guzmán Muñoz, y Mi voz hecha ceniza. Rebeca Uribe, poeta jalisciense (2025), de Silvia Quezada.





Por último, Artilugio. Artículos y reseñas (Ediciones Papalotzi, 2024) es un libro que reúne una selección de escritos elaborados, en su mayoría, entre 2017 y 2024. El volumen está dividido en dos secciones: la primera es sobre arquitectura, el arte y la ciudad; y la segunda parte está dedicada a la literatura. En tantas palabras: Artilugio trata sobre las dos grandes pasiones del autor. En estos textos percibimos la soltura de su prosa puntual y, ante todo, su ojo crítico. Aquí el autor explora una variedad amplia de temas de su interés y autores cercanos a él, pero destaca sobre todo lo que tiene que ver con el añorado terruño: Lagos de Moreno. Entre los temas y escritores que Dante Alejandro aborda encontramos a la poesía poco recordada en la actualidad de Francisco de Alba, Lagos de Moreno como escenario de diversas narraciones, el relevo generacional de escritores que en años recientes irrumpió en el medio local, la generosidad y presencia de Sergio López Mena, además de los libros de Silvia Quezada, Berónica Palacios, Bladimir Ramírez, Román Villalobos y del investigador José Espoinosa Limón, entre otros.






Por otro lado, Dante Alejandro Velázquez, asimismo, ha contribuido, en revistas y libros colectivos, con artículos relevantes para la mejor comprensión de la literatura jalisciense. Por ejemplo, este 2026, participó en el número 143 de la revista Estudios Jaliscienses de El Colegio de Jalisco, con “Alfredo Márquez Campos, a 103 años de su nacimiento”, donde nos ofrece un texto sobre la vida y obra del narrador laguense y cuyos libros han quedado sepultados en bibliotecas y librerías de viejo. Así también participó en el tercer volumen de la colección Mosaico Literario, Mosaico literario de los Altos de Jalisco (2026) con “Rodolfo Revilla y El Tlacuache”, donde ofrece una evocación biográfica y literaria de Rodolfo Revilla, destacando su presencia significativa en la vida cultural de Lagos de Moreno y Aguascalientes. Dante Alenjandro subraya el papel central de Revilla en el Taller literario El Tlacuache, su impulso a proyectos colectivos como revistas y publicaciones independientes, y su influencia formativa en nuevas generaciones de escritores en la región.

En conclusión, la labor de Dante Alejandro Velázquez, dentro del ámbito de la investigación de las letras de Jalisco, a pesar de su relativa brevedad, hasta el momento, es una de las más sustanciosas. En los próximos años seguramente nuestro crítico alteño (avecindado actualmente en Chapala) nos entregará nuevos trabajos que sumarán a sus valiosas contribuciones aquí revisadas.



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