lunes, 19 de octubre de 2026

Las solemnidades josefinas en medio de la pandemia

                                            


Fernando G. Castolo*



En el año 2020 tuvimos la necesidad de reorganizar y reinterpretar las solemnidades en honor a Señor San José motivado por las recomendaciones emitidas por la Organización Mundial de la Salud, en el marco de la pandemia del Covid-19.


La encomienda para tal proeza recayó en quien esto escribe y fue todo un reto el tratar de armonizar las obligaciones civiles con el sentimiento de fé que ha motivado la celebración anual. Mantener la integridad de la salud de los zapotlenses requirió de muchas voluntades y la generosa comprensión del pueblo en general.

Se trataba de evitar las aglomeraciones en las manifestaciones con la que se convoca al vecindario para hacer patente su agradecimiento al santo patrono. Por principios de cuentas las celebraciones eucarísticas llevadas a cabo en la Catedral se limitó a 300 feligreses que deberían de guardar una prudente distancia entre sí, sin descuidar los respectivos cercos sanitarios (con imposición de alcohol-gel, toma de temperatura y tapetes sanitizantes); además, se prohibió el repique de campanas. El uso obligatorio de cubrebocas en toda actividad pública y privada. Se redujo considerablemente el uso de pólvora (cohetes, castillos, toritos, bombas, etc.). Se suspendieron las peregrinaciones, y la gran procesión de alegorías del 23 de octubre (al final solamente las imágenes salieron para ofrecer su bendición).

Fueron suspendidos los ensayes públicos de las cuadrillas de danzantes y sonajeros; inclusive los que se practican al exterior de Catedral durante el novenario. Para la confección de los Enrosos se limitó el número de participantes, y se suspendió el convite para su traslado a la Catedral. Para el tradicional Reparto de Décimas se limitó hasta un número de 100 jinetes con su respectivo cubrebocas, los que se distribuyeron en los cuatro cuadrantes de la ciudad en horarios escalonados.

A las tradicionales mañanitas solamente podían ingresar los donantes y se evitó la presencia de público en general; y lo mismo pasó con el Albazo, en que se limitó el número de participantes. Para la procesión de las imágenes al interior de Catedral la noche del 22 de octubre, se suspendió la presencia de los cargadores que, de ordinario, realizan una valla humana por donde transitarán las imágenes.





Y, finalmente, también fue suspendida la tradicional visita de las Sagradas Imágenes a la casa de la mayordomía. Con la designación del nuevo mayordomo para las solemnidades del siguiente año 2021, fue suspendido igualmente el jolgorio con el cual la comunidad confirma su solidario apoyo para la realización de la fiesta la que, por desgracia, se llevó a cabo con las mismas restricciones del año 2020.

Sí, fueron dos ediciones de las fiestas Josefinas que se tuvieron que verificar bajo las estrictas disposiciones de las autoridades sanitarias y, en esos dos años, tuvimos que reinventarnos a nosotros mismos en calidad de fieles devotos a la paternal figura de Señor San José.

Creo que se cumplieron con los objetivos, pero sí nos quedó una cicatriz de cierta impotencia al vernos desprovistos de la gran pompa que han caracterizado a nuestras solemnes fiestas juramentadas.

*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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