Fernando
G. Castolo*
En
el año 2020 tuvimos la necesidad de reorganizar y reinterpretar las
solemnidades en honor a Señor San José motivado por las
recomendaciones emitidas por la Organización Mundial de la Salud, en
el marco de la pandemia del Covid-19.
La encomienda para tal
proeza recayó en quien esto escribe y fue todo un reto el tratar de
armonizar las obligaciones civiles con el sentimiento de fé que ha
motivado la celebración anual. Mantener la integridad de la salud de
los zapotlenses requirió de muchas voluntades y la generosa
comprensión del pueblo en general.
Se trataba de evitar las
aglomeraciones en las manifestaciones con la que se convoca al
vecindario para hacer patente su agradecimiento al santo patrono. Por
principios de cuentas las celebraciones eucarísticas llevadas a cabo
en la Catedral se limitó a 300 feligreses que deberían de guardar
una prudente distancia entre sí, sin descuidar los respectivos
cercos sanitarios (con imposición de alcohol-gel, toma de
temperatura y tapetes sanitizantes); además, se prohibió el repique
de campanas. El uso obligatorio de cubrebocas en toda actividad
pública y privada. Se redujo considerablemente el uso de pólvora
(cohetes, castillos, toritos, bombas, etc.). Se suspendieron las
peregrinaciones, y la gran procesión de alegorías del 23 de octubre
(al final solamente las imágenes salieron para ofrecer su
bendición).
Fueron suspendidos los ensayes públicos de las
cuadrillas de danzantes y sonajeros; inclusive los que se practican
al exterior de Catedral durante el novenario. Para la confección de
los Enrosos se limitó el número de participantes, y se suspendió
el convite para su traslado a la Catedral. Para el tradicional
Reparto de Décimas se limitó hasta un número de 100 jinetes con su
respectivo cubrebocas, los que se distribuyeron en los cuatro
cuadrantes de la ciudad en horarios escalonados.
A las
tradicionales mañanitas solamente podían ingresar los donantes y se
evitó la presencia de público en general; y lo mismo pasó con el
Albazo, en que se limitó el número de participantes. Para la
procesión de las imágenes al interior de Catedral la noche del 22
de octubre, se suspendió la presencia de los cargadores que, de
ordinario, realizan una valla humana por donde transitarán las
imágenes.
Y, finalmente, también fue suspendida la
tradicional visita de las Sagradas Imágenes a la casa de la
mayordomía. Con la designación del nuevo mayordomo para las
solemnidades del siguiente año 2021, fue suspendido igualmente el
jolgorio con el cual la comunidad confirma su solidario apoyo para la
realización de la fiesta la que, por desgracia, se llevó a cabo con
las mismas restricciones del año 2020.
Sí, fueron dos
ediciones de las fiestas Josefinas que se tuvieron que verificar bajo
las estrictas disposiciones de las autoridades sanitarias y, en esos
dos años, tuvimos que reinventarnos a nosotros mismos en calidad de
fieles devotos a la paternal figura de Señor San José.
Creo
que se cumplieron con los objetivos, pero sí nos quedó una cicatriz
de cierta impotencia al vernos desprovistos de la gran pompa que han
caracterizado a nuestras solemnes fiestas juramentadas.
*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.

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