lunes, 4 de septiembre de 2023

Los libros de texto gratuitos y el magisterio, medios básicos para la educación


 

Pedro Vargas Avalos



La niñez y la educación son fundamentales para el desarrollo de la nación. México se caracterizó desde el triunfo de la Revolución Mexicana, por auspiciar instrucción pública gratuita para todos los estudiantes de niveles básicos. Sin embargo, no fue sino hasta 1959 cuando el 12 de febrero se decretó por el inolvidable Adolfo López Mateos, la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (CONALITEG). En el informe correspondiente, expresó el citado presidente: "En un país de tantos desheredados, la gratuidad de la enseñanza primaria supone el otorgamiento de libros de texto”.



El organismo antedicho, inmediatamente se dedicó a cumplir con su labor: convocó para escribir los textos, a maestros y escritores, y además para ilustrarlos, a notables pintores (como Roberto Montenegro, Raúl Anguiano (jaliscienses ambos), David Alfaro Siqueiros y Alfredo Zalce) y, para el 16 de enero siguiente -1960-, permitió que el poeta Jaime Torres Bodet (secretario de educación) llevara a cabo la primera entrega de esos impresos a los niños mexicanos, por cierto, en el pequeño poblado de El Saucillo, San Luis Potosí. Así se conmemoró el 150 aniversario del inicio de la guerra por la independencia nacional, y medio centenario del arranque de la Revolución maderista de 1910.


Nos dice un relato que ante “un panorama de grandes desigualdades en el sistema educativo, con crecidos retos por afrontar: la necesidad de institucionalizar la escolarización bajo el principio de un Estado educador; la desarticulación entre los contenidos y métodos de enseñanza; los problemas de cobertura de la demanda; la inequidad de quienes accedían a la educación básica y la falta de materiales que permitieran proporcionar servicios educativos de calidad. Por estas y otras razones, editar los libros de texto, era una decisión que permitía resolver o aminorar algunos de esos problemas, pues se presentaban como una oportunidad de homogenizar los contenidos, orientar la didáctica y disminuir los costos indirectos de la educación de las familias, lo cual mejoraba las condiciones para integrar a más estudiantes a las aulas.” (CONALITEG, BLOG, 31-08-2023).


Hemos de anotar, que en el principio de la historia de los Libros de Texto Gratuito, se alzaron algunas voces impugnando a dichas publicaciones, que por entonces solo cubrían los grados de primaria. Pero esas críticas, fueron más que nada alaridos de los siempre inconformes con el avance de las ideas y la impartición de la educación pública. En este papel siempre se han destacado organismos al estilo de la Unión Nacional de Padres de Familia, -fundado como Asociación, y de ideas conservadoras, rayanas en la ultraderecha, muy adheridas al catolicismo tradicional- cuyo origen data del 27 de abril de 1917, época en que se emitió la Constitución Federal que nos rige, en la cual precisamente su artículo tercero está dedicado al tema educativo. En lo político, actualmente se ubican como afines al panismo, a sectores empresariales y ONG’S derechistas.





En general, la edición y distribución de estos materiales para la educación básica (ahora integrada por la preprimaria hasta los niveles secundarios) se llevó a cabo sin contratiempos mayores. Pero este año, el gobierno de la autollamada Cuarta Transformación (4T) al innovar los ya 70 libros que cubren el espectro educativo básico, desataron una serie de ataques -más que críticas- hacia dichos libros, el gobierno de la 4T y particularmente, del primer mandatario Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Esas casi descalificaciones de las obras en cuestión, sumaron a muchos comentócratas antiobradoristas, y como afirmó Jorge Zepeda Patterson: “muchos de mis colegas dedicados al análisis político han decidido, de una vez y para siempre, que son instrumentos perversos de adoctrinamiento y condenan al atraso a las futuras generaciones.” (Pensándolo-bien/la-batalla-de-los-libros-incomodos, 10-08-2023,Milenio).


No se crea que decimos exageraciones: el 2 de agosto, el líder del PAN, Marko Cortés, se lanzó contra esos libros y dijo en una entrevista con Ciro Gómez Leyva (otro lector de noticias muy conocido) que en su opinión los nuevos libros de la Secretaría de Educación Pública (SEP) “tratan de adoctrinar a los pequeños” por lo que les pidió a los padres de familia que los quemen y destruyan, algo similar a lo que ya había expresado Ricardo Anaya, el excandidato panista que anda, a salto de mata, en autoexilio voluntario. (diario Tribuna, 2-08-023). Esas invectivas, surten efectos, según se registró por La Jornada el 21 de agosto: “Habitantes de la comunidad San Antonio del Monte, municipio de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, quemaron ayer varios paquetes de los nuevos libros de texto gratuitos que les fueron enviados para sus hijos y exigieron que les entreguen los anteriores, con el argumento de que su contenido es “comunista” y “son del diablo”. Los pobladores, son en su gran mayoría indígenas tzotziles, de credo evangélico. Paradójicamente, la escuela a la que privaron del material docente, se llama Benito Juárez García, y tiene 700 niños y niñas. Los inconformes apilaron los libros con todo y cajas, les rociaron gasolina y les prendieron fuego, porque como dicen son del diablo, “por eso no se queman tan rápido”.





Se llegó el 28 de agosto, fecha del inicio del ciclo escolar 2023-24, lo cual conlleva la entrega de los libros de texto gratuitos, casi 200 millones de ejemplares. Para ese día, ya se habían amparado algunos gobernadores de oposición, (Chihuahua y Coahuila) y otros como Jalisco, habían abierto un paréntesis, en espera del desenlace judicial. En el caso de los mencionados Estados, el ministro de la Suprema Corte de Justicia, Luis María Aguilar Morales, determinó con gran rapidez, que los materiales educativos no se repartan. Por ello lo señaló AMLO, aduciendo que su conducta contrasta con asuntos como la deuda fiscal de Ricardo Salinas Pliego, que siendo de 25 mil millones de pesos, duerme el sueño de los justos en la oficina de dicho ministro. En total fueron 7 entidades donde no se repartieron los libros.


En nuestro Estado jalisciense, el ejecutivo reunió el 24 de agosto a varios especialistas en educación, y tras responsable análisis, acordó el martes 29 que si se distribuyeran los multicitados textos: “Es mejor que este ciclo escolar se desarrolle con esos libros en las escuelas, que no tenerlos”, expresó con mucho tino el mandatario. Y agregó: “Estábamos listos para iniciar el ciclo escolar sin contratiempos. Esto fue exactamente lo que ocurrió el día de ayer -28-, arrancamos el ciclo escolar con normalidad y con nuestras escuelas trabajando a todo vapor”. El secretario de educación estatal, Juan Carlos Flores, informó que, de la totalidad de maestros consultados (más de 78 mil) sobre los libros, 61 por ciento los aprobó, en tanto que 27% opinó neutralmente y solo un 13% se opuso. “Son una herramienta necesaria para el proceso de aprendizaje y el trabajo en el aula de los docentes”, concluyó.





Como mayor respaldo aún, aparte de los sindicatos en sus secciones 16 y 47 de los profesores locales, el Rector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí, manifestó: “Hay que ser muy claros, esta discusión está llena de desinformación y ‘fake news’, tanto en redes sociales como en los medios de comunicación” y tajante, afirmó: “contrario a lo que se ha dicho, estos libros de texto no erotizan o sobre estimulan sexualmente a las y los estudiantes, ni buscan formar comunistas”; así, lamentó que exista tanta información falsa sobre estos textos y pidió a los padres de familia estar tranquilos al respecto. (El Informador y El Universal, 29-08-2023).


Poco después, el mismo gobierno federal, que se mostró complacido con las declaraciones de Villanueva, anunciaba que ya solo restaban dos estados, sin sumarse a la entrega de los tan llevados y traídos libros de texto gratuito de la Nueva Escuela Mexicana, cuyo objetivo es educar, lo cual se logrará teniendo como factor a los maestros y de sustancial apoyo ese material impreso tan importante. Por ello es oportuno recordemos al gran filósofo y matemático griego originario de Samos (570-490 a.C.) Pitágoras, quien pregonó: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.





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