Pedro
Vargas Avalos
En 2014
se reformó la Constitución Política del país y surgió el Instituto Nacional
Electoral (INE) que sustituyó al Instituto Federal Electoral (IFE). El objetivo
fue robustecer las prácticas democráticas, mejorar los comicios de cualquiera
índole y garantizar el ejercicio de los derechos político – electorales de la
ciudadanía. Así proclamados, suenan muy bien los objetivos de esa institución,
supuestamente “ciudadanizada” para evitar los malos manejos de los comicios.











