Abel Pérez
Zamorano
Donald Trump ha impuesto aranceles a México y
Canadá, aunque en negociaciones se declaró una pausa. Para
lograrlo, México debió aceptar convertirse en guardia fronteriza,
destacando 10 mil efectivos de la Guardia Nacional para impedir el
paso de migrantes (difícil saber qué otros compromisos de este jaez
se hayan adquirido); una oprobiosa negociación de la que hoy se
ufana la 4T, que nos coloca frente a los países hermanos de
Latinoamérica como cancerberos del imperio. Estados Unidos somete
también a otras naciones débiles, como Colombia, que debió dar
marcha atrás en su inicial intento de resistencia; buscando
apropiarse de Groenlandia amenaza también a Dinamarca, cuyo
gobierno, como el canadiense, ha sido de los más serviles al
imperio. Y amaga con adueñarse de Gaza y expulsar a los
palestinos.

