La
noticia del deceso de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fluyó,
primero, por las redes socialedesde el jueves 29 de octubre, por la
noche. Las televisoras y periódicos que antes lo ignoraban con lujo,
se sumaron a la distribución de la nota; hora estuvieron atentos en
presencia y en trato.
Algunos de los que fueron coincidentes
con Cuauhtémoc en la política, ya sea por unos instantes o en todo
ese periodo, tuvieron con su fallecimiento la oportunidad de mostrar
fotos con él. Cabe señalar que muchos continúan por ese camino
donde prevalece el lineamiento neocardenista: la democracia, la paz y
la igualdad.
Fueron años para él y sus seguidores, de lucha
para derrocar al PRI, otro de sus objetivos, el principal puede
decirse. Desde 1987 cuando hizo pública su intención de participar
en las elecciones de 1988 hasta su última, la tercera, como
candidato presidencial en la del 2000. Aunado al tiempo de las
candidaturas presidenciales, él siguió participando en la política
pública: fue el primer Jefe de Gobierno del Distrito Federal, ahora
Ciudad de México. Otra, bastante posterior, su renuncia en noviembre
de 2014, al Partido de la Revolución Democrática (PRD) del que fue
su principal fundador. Una más, y continua, la defensa y saneamiento
de PEMEX, un legado que dejó para los mexicanos el Gral. Lázaro
Cárdenas del Río, su padre.
Al inicio de su carrera política
se le consideraba como "El hijo del General". Con este mote
fue senador y gobernador de Michoacán. En 1987, junto con Ifigenia
Martínez y Porfirio Muñoz Ledo formaron, dentro del PRI, la
Corriente Democrática que solicitaba con urgencia, reglas claras en
la elección del candidato presidencial. Dicho en otras palabras,
estaban en contra del ahora difunto dedazo elector que ejercía el
presidente de la república. Enfrentarse al poder del priato y dejar
la comodidad de su herencia política, hicieron que construyera su
rostro propio y renovara el cardenismo.
En varias
ocasiones Cárdenas visitó el sur de Jalisco. En una de ellas, 1992,
estuvo en Zacoalco de Torres apoyando una campaña municipal. Entró
a la población por la autopista. Decenas de personas lo recibieron
en el barrio de Las Cebollas. De ahí hasta la plaza principal hizo
el recorrido a pie. Después del mitin en la plazoleta de la calle
Hidalgo, se trasladó a una comida en el Club de Leones que fue
rentado para esa ocasión. De postre le sirvieron un zual de
frijoles. Él lo probó y sin pensarlo lo bañó con chile de la
birria.
Todos los comentaristas coincidieron de la importancia
que tuvo su trabajo político en la construcción de la democracia en
México. Dañado por un fraude electoral en 1988, decidió seguir
participando por la vía legal, por muy desigual que era en ese
entonces. Cuauhtémoc aglutinó desde su primera campaña a los
grupos de izquierda dispersos. Luego, formó con ellos, el 5 de mayo
de 1989, el Partido de la Revolución Democrática que estuvo marcado
por esa ideología.
Los políticos expresaron sus mejores
frases célebres de su repertorio que tienen para los momentos
fúnebres. Incluso quienes lo denostaron sin piedad se declararon sus
amigos.
Su
principal homenaje se realizó en el Palacio de las Bellas Artes.
Estuvo enmarcado con la música tradicional de Michoacán más la
atención y tristeza de sus seguidores. Entre los centenares de
personas que acudieron a despedirlo, se volvió a escuchar, a coro,
su nombre: ¡Cuauhtémoc!, ¡Cuautémoc!… Exclamación que señalaba
el antipriísmo junto a sus políticas públicas. La presidenta
Claudia Sheinbaum
Pardo propuso que los restos mortales de Cuauhtémoc Cárdenas
Solórzano descansaran en la Rotonda de las Personas Ilustres de
México; pasando por un Comité de Evaluación y el beneplácito de
la familia. Como escribió Vicente Leñero, utilizando una expresión
popular: "A cada quien su trabajo lo pone en su lugar".
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