viernes, 6 de noviembre de 2026

Cuauhtémoc, siempre



Salvador Encarnación

La noticia del deceso de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fluyó, primero, por las redes socialedesde el jueves 29 de octubre, por la noche. Las televisoras y periódicos que antes lo ignoraban con lujo, se sumaron a la distribución de la nota; hora estuvieron atentos en presencia y en trato.




Algunos de los que fueron coincidentes con Cuauhtémoc en la política, ya sea por unos instantes o en todo ese periodo, tuvieron con su fallecimiento la oportunidad de mostrar fotos con él. Cabe señalar que muchos continúan por ese camino donde prevalece el lineamiento neocardenista: la democracia, la paz y la igualdad.

Fueron años para él y sus seguidores, de lucha para derrocar al PRI, otro de sus objetivos, el principal puede decirse. Desde 1987 cuando hizo pública su intención de participar en las elecciones de 1988 hasta su última, la tercera, como candidato presidencial en la del 2000. Aunado al tiempo de las candidaturas presidenciales, él siguió participando en la política pública: fue el primer Jefe de Gobierno del Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Otra, bastante posterior, su renuncia en noviembre de 2014, al Partido de la Revolución Democrática (PRD) del que fue su principal fundador. Una más, y continua, la defensa y saneamiento de PEMEX, un legado que dejó para los mexicanos el Gral. Lázaro Cárdenas del Río, su padre.

Al inicio de su carrera política se le consideraba como "El hijo del General". Con este mote fue senador y gobernador de Michoacán. En 1987, junto con Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo formaron, dentro del PRI, la Corriente Democrática que solicitaba con urgencia, reglas claras en la elección del candidato presidencial. Dicho en otras palabras, estaban en contra del ahora difunto dedazo elector que ejercía el presidente de la república. Enfrentarse al poder del priato y dejar la comodidad de su herencia política, hicieron que construyera su rostro propio y renovara el cardenismo.

En varias ocasiones Cárdenas visitó el sur de Jalisco. En una de ellas, 1992, estuvo en Zacoalco de Torres apoyando una campaña municipal. Entró a la población por la autopista. Decenas de personas lo recibieron en el barrio de Las Cebollas. De ahí hasta la plaza principal hizo el recorrido a pie. Después del mitin en la plazoleta de la calle Hidalgo, se trasladó a una comida en el Club de Leones que fue rentado para esa ocasión. De postre le sirvieron un zual de frijoles. Él lo probó y sin pensarlo lo bañó con chile de la birria.




Todos los comentaristas coincidieron de la importancia que tuvo su trabajo político en la construcción de la democracia en México. Dañado por un fraude electoral en 1988, decidió seguir participando por la vía legal, por muy desigual que era en ese entonces. Cuauhtémoc aglutinó desde su primera campaña a los grupos de izquierda dispersos. Luego, formó con ellos, el 5 de mayo de 1989, el Partido de la Revolución Democrática que estuvo marcado por esa ideología.

Los políticos expresaron sus mejores frases célebres de su repertorio que tienen para los momentos fúnebres. Incluso quienes lo denostaron sin piedad se declararon sus amigos.

Su principal homenaje se realizó en el Palacio de las Bellas Artes. Estuvo enmarcado con la música tradicional de Michoacán más la atención y tristeza de sus seguidores. Entre los centenares de personas que acudieron a despedirlo, se volvió a escuchar, a coro, su nombre: ¡Cuauhtémoc!, ¡Cuautémoc!… Exclamación que señalaba el antipriísmo junto a sus políticas públicas. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo propuso que los restos mortales de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano descansaran en la Rotonda de las Personas Ilustres de México; pasando por un Comité de Evaluación y el beneplácito de la familia. Como escribió Vicente Leñero, utilizando una expresión popular: "A cada quien su trabajo lo pone en su lugar".


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