Ariana García
Todos identificamos
distintas formas de hablar de las personas que nos rodean o de
aquellas que vemos/escuchamos por distintas plataformas: la
televisión, las redes sociales, la radio, etc. Además de descifrar
hasta de qué lugar son por su forma de hablar, podemos sacar ciertas
conclusiones dependiendo de lo que dicen, cómo lo dicen, en dónde
lo dicen y a quién se lo dicen. Así, cuando una persona habla con
volumen alto y “golpeado” en una fila del supermercado, y
acompaña esa expresión oral con movimientos corporales “bruscos”,
podríamos concluir que dicha persona está enojada por algo malo que
debió pasarle durante su espera en la fila. En cambio, si escuchamos
a esa misma persona hablar “suave” cuando se dirige a su bebé
mientras lo abraza con movimientos “tranquilos”, acompañados de
una sonrisa, quizá concluyamos que está feliz.

