Pedro Vargas Avalos
Cumplir años es motivo, por lo general, de celebraciones. Las
personas, al igual que las instituciones, al llegar a los quince años
de existencia, lo conmemoran con reuniones emotivas, contentas por
los múltiples logros operados en tres lustros y avizorando un futuro
pleno de buenos deseos, pero advertidas de que ese porvenir enfrenta
numerosos retos. Eso puntualmente es lo que acontece en el caso del
partido político dominante de la escena pública nacional.
Con
pasmosa habilidad y notable visión, el hombre fuerte de la
organización, Andrés Manuel López Obrador, forjó una alianza para
competir en los comicios federales de 2018; esa asociación de
partidos se denominó “Juntos Haremos Historia” y se integró
inicialmente, además de Morena, con el Partido del Trabajo (PT) y el
Partido Encuentro Social (PES). El candidato a la presidencia de la
república, lógicamente, fue Amlo.
Es asombroso que apenas a
siete años de fundada Morena, el 1 de julio de 2018 se convirtió en
la principal fuerza política de México, al lograr la presidencia
del país, y a la par, la mayoría en ambas cámaras del Congreso de
la Unión, es decir la de Diputados y la de Senadores. Aquí se
fraguó que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se
integrara al triunfante lopezobradorismo, pues cedió varios
diputados para que Morena lograse la mayoría absoluta de la Cámara
baja, quedando desde entonces adherido como aliado estratégico para
aprobar las variadas reformas que el nuevo gobierno proyectó. De esa
manera, desde el 23 de diciembre de 2020 al registrarse la coalición
nacional "Juntos Hacemos Historia” esa poderosa alianza tuvo
presencia electoral, derrotando a los viejos partidos del PRI, el PAN
y el PRD. El título antedicho se transformó en 2024 a “Sigamos
Haciendo Historia”.
Otro paso trascendente se registró
cuando en 2024 no solo triunfó la candidata presidencial Claudia
Sheinbaum Pardo (CSP) sino que la susodicha alianza logró la mayoría
calificada en el poder legislativo federal. En consecuencia, se
pudieron haber numerosas modificaciones constitucionales -que antes
se habían obtenido con suma dificultad- y desde luego, a las leyes
secundarias, que no requieren mayoría calificada. Actualmente,
Morena, como cabeza de la alianza parlamentaria, cuenta con la citada
mayoría calificada legislativa y 24 gubernaturas, de las 32 que
existen en la nación. Así pues, MORENA que ya tiene un padrón de
11 millones 629 mil 541 militantes es uno de los partidos políticos
más grandes del mundo, dejando muy atrás a sus adversarios
priístas, panistas y demás cofrades de las oposiciones.
Las
ceremonias que se han venido celebrando a lo largo y ancho de la
República, hacen alarde del lopezobradorismo que hecho gobierno,
desarrolla lo que denominan la Cuarta Transformación (4T). La
dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, fue clara al
hacer uso de la palabra - en el Auditorio Nacional, local donde se
fundó la quinceañera-, y aprovechó para hacer llamados a la
unidad, respetar el legado del fundador: “Por el bien de todos,
primero los pobres” así como respaldar a la presidenta CSP. Los
escuchas eran gobernadores, senadores y miembros del gabinete
federal. Con emoción, hizo un recorrido por los quince años de vida
del morenismo, enalteciendo el principio básico de AMLO: “No
mentir, no robar y no traicionar”.
Muy importante fue lo
siguiente: “No podemos permitir que los cargos nos alejen de las
causas ni el poder de la gente. Hemos luchado por devolver la
dimensión ética a la política.” Luego agregó: “Todos estamos
obligados a seguir actuando con humildad, con acertividad y a ras de
piso. Y esta ética de la que hablamos cambió y nos obliga a
preguntarnos para qué queremos el poder”. El mensaje, tiene
significación especial con motivo de que recientemente se han
nombrado a los 17 coordinadores estatales de los Comités de Defensa
de la Transformación y la Soberanía Nacional, -incluyendo a todos
los que aspiran a algún cargo de elección-, porque con esa causa
han brotado denuncias por excesos, gastos superfluos y señalamientos
de corrupción o colusión con la delincuencia.
Al respecto, no
se puede ocultar que el proceso del que surgieron esos coordinadores
ha tenido muchas peripecias, algunas de ellas tan delicadas que
amenazan con divisiones intrapartidistas, verdaderos aprietos para la
quinceañera.
En Aguascalientes, Nora Ruvalcaba Gámez, quien
ya perdió la elección anterior frente a la ahora gobernadora Tere
Jiménez, recibe una segunda oportunidad. En Baja California, la
senadora Julieta Ramírez Padilla se la jugará, con bastantes
posibilidades de lograr el triunfo. Lo mismo se puede decir de Baja
California Sur, donde el cachorro Manuel Alejandro Cota Cárdenas,
hijo de un gobernador (Leonel Cota), recibió la
alternativa.
Escabroso es Campeche, porque allí la actual
ejecutiva _-Layda Sansores- no ha sabido hacer un buen gobierno. Por
ello, el expanista y ahora verde ecologista Pablo Gutiérrez Lazarus,
con el sobrero de Morena, tiene buen trabajo que realizar. Pero en
Chihuahua, el asunto se puso color de hormiga: otro expanista, Cruz
Pérez Cuéllar se llevó el gato al agua, dejando a un lado a la
favorita Andrea Chávez, quien, como pago a su disciplina, ha sido
designada para en su momento ser candidata a la alcaldía de Ciudad
Juárez. Todo un cambalache de viejo cuño.
En Colima, la
actual gobernante -Indira Vizcaíno- supo imponer a Rosa María
(Rosi) Bayardo, su muy cercana colaboradora. Algo singular ocurrió
en Nayarit, donde Yasmín Bugarín fue nombrada coordinadora. Aquí
las encuestas que tanto defiende Morena para elegir abanderados
posicionaron mejor al morenista alcalde con licencia de Bahia de
Banderas, Héctor Santana, pero por motivos de paridad de género, la
Comisión Nacional de Elecciones determinó otorgar la posición a
Bugarín, proveniente del Verde, lo cual hizo que los celos del PT
afloraran.
Un caso muy peliagudo fue el de Guerrero, donde la
experredista Beatriz Mojica fue preferida sobre el senador Félix
Salgado Macedonio. Este desde luego que lo aceptó rechinando los
dientes. Algo parecido sucedió en Michoacán de Ocampo: Carlos
Torres Piña salió avante sobre el profesor Raúl Morón Orozco, a
quien se la debían desde hace seis años, pero ahora se le dio con
la puerta en las narices y eso lo aprovechan otros partidos para
tratar de postularlo y dividir a Morena.
El tema del norteño
Nuevo León es tremendo, pues al repetir Clara Luz Flores Carrales
como coordinadora de la 4T, desplazó a personajes como Tatiana
Clouthier, quien criticó el sistema de encuestas y se dice que
formará un organismo paralelo. En el muy panista Querétaro, el
polémico Santiago Nieto ha sido colocado como potencial candidato a
gobernador. Todo un desafío para este controvertible político.
El
delfín de Mara Lezama, mandamás de Quintana Roo, Eugenio [Gino]
Segura Vázquez, se llevó el banderín, por lo que los desmanes de
Mara seguirán desplegados. En San Luis Potosí, el PVEM con su
gobernador Ricardo Gallardo, parece que impondrá a su esposa, y
Morena da la impresión de que puso un títere destinado a perder:
Elí César Eduardo Cervantes Rojas, un maestro que aceptó laborar
en desventaja, para que la esposa de Gallardo, Ruth Miriam González
Silva, contra las ideas de la misma presidenta CSP, sea sucesora del
político verde ecologista. Algo parecido aconteció en Zacatecas:
Verónica Díaz Robles, quien fuera esposa de Luis Enrique Monreal,
será la postulada a gobernador, a efecto de que el Monrealismo
prosiga dominando esa Entidad.
Los Estados de Sinaloa y Sonora
son peculiares: en el primero la colaboradora del defenestrado Raúl
Rocha Moya, Imelda Castro es la coordinadora de la 4T, o sea, sin
novedad en el frente. En la tierra de Álvaro Obregón, Lorenia
Valles Sampedro, exdirectora del DIF con el mandatario Alfonso
Durazo, tendrá hueso duro de roer en Luis Donaldo Colosio junior,
quien, como buen saltimbanqui de Movimiento Ciudadano, de alcalde de
Monterrey y luego senador neoleonés, ahora se vino a las tierras
sonorenses.
Terminamos viendo que Tlaxcala no tiene novedad,
pues la senadora Ana Lilia Rivera, de credenciales válidas como
lopezobradorista, salió adelante y parece que allí no habrá
sorpresas en la sucesión de la morenista Lorena Cuéllar Cisneros.
En conclusión, la quinceañera Morena, a pesar de un
fructífero quindenio (período de quince años) resulta que no supo
hacer excelente trabajo para nombrar a sus coordinadores estatales,
sembrando dudas, abriendo heridas y alentando desuniones. Debido a
ello, es que, a pesar de sus pródigos festejos, muchos apuros y
aprietos tendrá con motivo de las elecciones intermedias de 2027.


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