martes, 13 de octubre de 2026

IMSS: Los cambios y mejoras desde adentro

 



Víctor Hugo Prado


Como es sabido, trabajadores y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mantienen movilizaciones y protestas en distintos estados del país. La convocatoria a una megamarcha nacional para este martes 13 de octubre busca hacer visibles sus principales demandas, entre ellas un aumento salarial que rechaza el incremento de 2.9% al salario tabular y de 3.9% en prestaciones.



Los reclamos van más allá de lo salarial. Exigen mejores condiciones laborales, insumos, equipo e instrumental médico, abasto suficiente de medicamentos y contratación de más personal. También demandan la destitución del secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) y la convocatoria a un congreso extraordinario para elegir una nueva dirigencia. A ello se suma el cuestionamiento al proceso de consulta y votación del contrato colectivo, programado para el 14 de octubre, cuya vigilancia corresponde al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral.

Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la legitimidad de las demandas, mientras que la dirección del IMSS, encabezada por Zoé Robledo, aseguró que el diálogo permanece abierto y que los servicios médicos no se suspenderán por completo. La propia mandataria se comprometió a revisar lo que ocurre en hospitales, unidades médicas, almacenes y centros de trabajo, no desde una oficina, sino directamente en esos espacios.

Cabe preguntarse: ¿era necesario que surgiera un movimiento nacional para revisar cuestiones tan elementales como la disponibilidad de jabón en los baños, las condiciones de los vestidores, la calidad de los alimentos y la organización del trabajo? Que estas carencias deban hacerse visibles mediante protestas revela la distancia entre el funcionamiento institucional y las necesidades cotidianas de quienes sostienen el servicio.

Sin embargo, el problema va más allá de la voluntad política o la buena fe. El sistema de salud mexicano arrastra un déficit de financiamiento que limita su capacidad para responder a las necesidades de trabajadores y pacientes. El gasto público en salud continúa ubicándose por debajo de la mitad del 6% del PIB sugerido por la OMS y sería equivalente a 2.6%; El gasto en salud para 2026 tuvo un aumento real de 5.9 % respecto a 2025. Sin embargo, implicó un recorte de 4.7 % respecto al monto ejercido en 2024, de acuerdo con datos que publica el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C.





Por tanto, mientras no se atiendan las causas estructurales, las revisiones y los compromisos serán insuficientes. Mejorar el IMSS desde adentro exige escuchar a sus trabajadores y a sus pacientes, corregir las deficiencias operativas y garantizar recursos suficientes. De lo contrario, atender las carencias inmediatas será apenas poner un curita cuando lo que se necesita es una cirugía mayor.


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