martes, 6 de octubre de 2026

Política pública buena, que puede ser mejor

 


Víctor Hugo Prado



Recientemente, la revista Nexos publicó el ensayo “Jóvenes Construyendo el Futuro: importantes constataciones”, de Enrique Pieck Gochicoa, investigador del Centro INIDE de la Universidad Iberoamericana, a partir de una investigación coordinada por María de Ibarrola y el propio autor y publicada por esa universidad.



El trabajo analiza el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, creado con el propósito de aportar conocimientos y habilidades técnicas a jóvenes de entre 18 y 29 años que no estudian ni trabajan. La investigación permite constatar algo que merece reconocerse: el programa cumple, en buena medida, con el objetivo de formar a los jóvenes en habilidades técnicas, socioemocionales y sociolaborales.

Los propios participantes señalan que el programa les ha sido útil y ha contribuido a su formación. Durante su estancia en los Centros de Trabajo adquieren desde conocimientos técnicos básicos relacionados con la actividad que desempeñan, hasta habilidades necesarias para desenvolverse en el mundo laboral.

Pero una buena política pública no debe conformarse con lo que funciona; debe identificar aquello que puede mejorar. El estudio señala, por ejemplo, que la escolaridad continúa siendo un factor determinante en las trayectorias laborales. Contar con un certificado de educación media superior puede marcar una diferencia sustancial. Por ello, el programa debería fortalecer los mecanismos que permitan a los jóvenes continuar y concluir sus estudios.

También resulta indispensable una mayor articulación entre el programa, los Centros de Trabajo y el sistema educativo, así como incorporar acompañamiento para atender problemas emocionales y fortalecer la formación en microemprendimiento, una alternativa que despierta creciente interés entre los participantes.







Las instituciones de educación media superior y superior tienen aquí un papel estratégico. No se trata solamente de formar para el empleo, sino de ampliar las posibilidades de desarrollo de los jóvenes, considerando las distintas realidades del país, sean rurales o urbanas, y las características de los propios Centros de Trabajo. Bien podría ser a través de microcredenciales, considerada como propuestas formativas, que a su vez, permiten certificar de forma rápida, flexible y oficial competencias, habilidades o conocimientos muy específicos sin necesidad de cursar una carrera o programa largo.

Jóvenes Construyendo el Futuro puede y debe ser una ventana de oportunidades. Sus resultados muestran que es una política pública pertinente; sus áreas de oportunidad indican que todavía puede ser mejor. El desafío está en articular educación, capacitación y acompañamiento para que la experiencia laboral no sea solamente temporal, sino un verdadero impulso para construir trayectorias educativas y laborales más sólidas.


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